29 junio 2013

EL INTERMEDIO DE "EL INTERMEDIO"



Queremos “El intermedio” sin intermedio. El “Telediario” no puede coger vacaciones. “Informe semanal” no puede coger vacaciones. Los informativos y los programas de referencia de las grandes cadenas generalistas no pueden coger vacaciones. Los organismos encargados de ofrecer servicios sociales básicos no pueden coger vacaciones. ¿Por qué “El intermedio” sí? ¿Acaso cree laSexta que “El intermedio” es solo un programa de cachondeo para pasar el rato a la hora de cenar? ¿Cómo puede ser que Wyoming se despidiera anteayer hasta después del verano y se quedara tan pancho?

Que hagan turnos rotatorios en la plantilla para no tener que cerrar, que pongan sustitutos, que metan becarios, que dopen a los guionistas para que aguanten otro poco, que dejen a Wyoming sin vacaciones pagándole el doble, el triple, el cuádruple. Lo que sea. Pero bastante es que durante el curso se marche el jueves y no vuelva hasta el lunes como para que ahora se marche durante semanas y semanas. ¡Semanas en las que tendremos que limitarnos a conocer las noticias sin nadie que nos cuente la verdad!

Y, encima, justo el día que cierra “El intermedio” meten a Bárcenas en la cárcel. ¿Quién nos va a contar ahora el reverso divertido, inteligente y luminoso de la actualidad revelándonos una verdad que no lo es precisamente porque dice serlo pero que al menos sirve de consuelo? “Salvados” puede coger vacaciones porque no está pegado al día a día, y unas semanas de descanso permiten a Jordi Évole tener más sitio donde morder a su vuelta. Pero ese no es el caso de “El intermedio”.

Mientras esto se arregla, lo menos que podía hacer la actualidad es detenerse. Dejar de generar noticias a la espera de que el Gobierno, la Unión Europea o la ONU decrete la vuelta inmediata de Wyoming a sus obligaciones. Y, paradojas de la vida, la justicia solo será justicia si es lenta, paraliza todos los casos de corrupción y no da un paso más hasta que “El intermedio” vuelva, ponga su guinda sobre cada "pastel", y nos cuente más verdades, pero no mejores, porque es imposible.