12 junio 2014

UN PUEBLO ES, UN PUEBLO ES, UN PUEBLO ES


Cuando se lo propone, TVE sabe hacer bien las cosas. Lo demostró el pasado lunes con el estreno de “El pueblo más divertido”, su nueva apuesta para el próximo verano. En este espacio, competirán diferentes pueblos de toda la España para demostrar que son los más divertidos, los más simpáticos y los más mejores del tó. Pero antes de que los espectadores asistamos a la puesta en práctica de tan original planteamiento, antes de que empiecen las risas, trompazos y trompicones en este secular enfrentamiento entre Villarriba y Villabajo, y, sobre todo, antes de que empecemos a echar de menos el ingenio y saber hacer del que (por contraste) hacía gala “El Grand Prix” cuando Ramontxu García anunciaba: “Llega la vaquilla rapidilla, que te embiste si te pilla”; antes de todo esto y mucho más, La 1 prefirió hacer un estreno en falso de “El pueblo más divertido” que no comprometiera la recuperación económica de los pueblos participantes: en vez de ellos, se enfrentó a las tontorronas pruebas del programa un grupo de humoristas tan nutrido y variado que solo faltaba Fofito para poder rodar allí mismo un anuncio de Campofrío.

Muy bien hecho. Gracias a esta inteligente iniciativa, los espectadores pudimos comprobar lo malo (pero malo, malo) que es este programa, sin tener que cogerle ojeriza a ningún pueblo viéndolo participar en “El pueblo más divertido”. El turismo es un recurso importante en la economía de cualquier localidad española, y no hay por qué arruinar este recurso dañando la imagen de nuestros pueblos con programas estúpidos precisamente durante la temporada veraniega.

Debemos, pues, agradecer a TVE que nos permitiera odiar el concurso sin odiar, sino, antes bien, compadecer, al concursante. Es ahora labor nuestra recordar lo visto y tener en cuenta lo peligroso y malo (pero malo, malo) que es “El pueblo más divertido”. Es, en definitiva, nuestra responsabilidad de españoles no volver a ver esta birria ni de coña, tíos.