21 junio 2014

MANIFESTÓMETROS


La solución está en los manifestómetros. Cada vez que ocurre un acto público de relevancia política se inicia una guerra en donde cada bando multiplica o divide la cantidad de asistentes para arrimar el agua a su sardina -o el ascua a su molino-. Anteayer, cuando tuvo lugar este importantísimo cambio histórico que ha hecho que hoy todo siga en España exactamente igual que antes, asistimos a una edición más de este fenómeno: “Miles de personas esperan la llegada de los Reyes Felipe y Letizia", y las imágenes aéreas mostraban la Gran Vía con una filita de a dos, como mucho de a tres personas agarraditas a las vallas ocupando el borde de la acera.

La televisión ha resuelto este problema hace mucho tiempo gracias a la invención de los audímetros. Se toma una muestra representativa de la población y se les coloca un aparatito que registra las cadenas que dichos ciudadanos están viendo. Al día siguiente podemos afirmar con precisión que el programa más visto el día de la proclamación de Felipe VI fue el partido entre Uruguay e Inglaterra -con cuatro millones de espectadores-, a continuación la película “Paycheck” -en Antena 3, con dos millones y medio-, y posteriormente en un triple empate la ceremonia interpretada por Felipe VI en el Congreso de los Diputados emitida por La 1, “El Hormiguero” y el capítulo de turno de “El secreto de Puente Viejo” -dos millones cada uno-.

Pues que hagan lo mismo con las manifestaciones y los eventos multitudinarios. Se toma una muestra representativa de la población y se les coloca un aparatito que registra a qué expresiones de afirmación ciudadana acuden. Al día siguiente sabríamos exactamente el número de asistentes que acudieron a las calles del centro de Madrid; podríamos calcular la cuota de share de tal evento y compararla, es un suponer, con el share que estaba consiguiendo Mercadona a esa misma hora. Carajo, esto es una idea extraordinaria. Voy a presentarla a uno de estos programas de emprendedores que hay ahora en la tele y me forro.