08 septiembre 2015

LA MIRADA PIXELADA

Y de pronto lo vi claro: era la primera vez en la historia del periodismo mundial que se pixelaba una cara no para proteger la identidad de la persona que aparecía en la foto sino para proteger la sensibilidad de los espectadores. Muchas vueltas le había estado dando durante esos últimos días al hecho de que la cara del niño sirio muerto en la playa turca apareciera pixelada en todos los medios de comunicación, y fue durante “La sexta noche” de este pasado sábado cuando me di cuenta de que lo que parecía ser una práctica periodística movida por el respeto al niño era en verdad una prevención tomada por las cadenas para que la imagen no resultara demasiado aterradora para los televidentes. ¿Defender el derecho a la privacidad del niño? Pero si se está diciendo todo el rato su nombre y apellidos, se entrevista al padre, se muestran fotos sin pixelar de Aylan Kurdi antes de la tragedia... ¿De verdad preocupa su derecho a la intimidad a una sociedad que le niega el derecho a salvar la vida? ¿Se teme... no sé... que el niño quede marcado por la foto, que en el futuro sufra las consecuencias del estigma social por haber protagonizado este episodio? Es todo demasiado macabro. Es todo demasiado hipócrita.

La cara es lo que convierte a un cuerpo humano en una persona. Mientras no veamos la cara muerta de Aylan la imagen seguirá teniendo una tranquilizadora aureola de irrealidad. No pixelaron la cara del niño, sino la forma en cómo los espectadores íbamos a verla. Nos pixelaron la mirada y al hacerlo crearon la alegoría más tétrica y reveladora de los últimos tiempos sobre los medios de comunicación. Esa capacidad para mostrarnos el horror, y al mismo tiempo distanciarnos de él y atenuarlo. La habilidad para poner un zoom de cientos de megapíxels sobre lo accesorio y ofrecernos lo fundamental desenfocado y borroso. Nos ofrecen la realidad a cuadritos: fingen que lo hacen por los principios éticos de sus profesionales cuando en realidad lo único que les mueve son los requisitos estéticos de sus espectadores.