24 julio 2016

JULIÁN MUÑOZ EN "HERMANO MAYOR"


Vuelve “Hermano mayor” (noche de los viernes en Cuatro). El hermano mayor de “Hermano mayor” ya no es Pedro García Aguado sino Jerónimo García, pero el programa escarba en la misma dirección. Sigue hundiéndose en el pozo negro del que obtienen sus casos para una audiencia cada vez más exigente. Se trata de jóvenes en edad penal, o sea, adultos, que son protagonistas absolutos en un programa en horario de máxima audiencia en vez de estar en la cárcel gracias a que sus padres han preferido acudir a la tele en vez de a la policía a contar el infierno que viven. El premio de la redención final de cada episodio justifica el espacio, pero cada entrega sigue pagando el mismo duro peaje: premiar las conductas más violentas y antisociales haciendo famosos y protagonistas a jóvenes narcisistas.

El viernes conocimos a Adrián. Siendo niño, más o menos cuando nos echamos las manos a la cabeza porque Telecinco pretendía pagar unos 350.000 euros al delincuente Julián Muñoz por una entrevista, sus padres quedaron en paro, fueron desahuciados y su mundo se vino abajo. Años después, se convirtió en un tirano violento que solo pensaba en hacerse proxeneta, asesino a sueldo y narcotraficante para ser un delincuente millonario y “vivir en Puerto Banús con putas y un yate”. Tan claro lo tenía que para demostrarlo rompía sillas, descargaba extintores, pedía a sus padres cosas caras, decía que sería sicario o escolta y cultivaba una pequeña planta de marihuana en un armario consumiendo más energía eléctrica de lo que valía el hierbajo. Sabía tan poco de la vida y del mundo que se guiaba por lo que veía en las series. Ni se le ocurrió aspirar a ser un poderoso político corrupto como los de los telediarios y vivir como un señor respetable que usa el “volquete de putas” como unidad de medida.

Ese mismo viernes, lo que queda de Julián Muñoz concedió una entrevista en la tele. Ni en horario de máxima audiencia, ni en Telecinco, ni rompiendo audímetros. Era la una de la madrugada en 13TV ante cuatro gatos. Ya solo intenta dar pena. No le pagarían gran cosa.