04 julio 2016

¿A FERRERAS? ¿A SISTIAGA? ¿A GONZO?


A ver si os creéis que es fácil sustituir a Mercedes Milá al frente de “Gran Hermano”... A ver si pensáis que eso lo puede hacer cualquiera... Las redes se han enfadado mucho tras la noticia de que Telecinco había decidido confiar a Jorge Javier Vázquez la continuidad del reality más importante de la televisión española una vez que la presentadora catalana dio por terminada su relación casi ininterrumpida con él desde hace quince años. Pero un repaso a la manada de presentadores de Mediaset permite darse cuenta de que únicamente JJV puede valer para la difícil misión de llevar hacia adelante hasta el año 2030 ese inmenso carro de estiércol.

Hay que tener un cuajo muy turbio y correoso para meterse en ese charco de mierda con una sonrisa. Hay que tener la colección casi completa de los valores que jamás figurarían en el curriculum educativo que quisiéramos que estudiasen nuestros hijos. Hay que haber conseguido interiorizar de forma refleja que no hay más dioses que el espectáculo y la zafiedad. Como todos los grandes profesionales, Milá conseguía realizar este trabajo tan complicado dando la impresión de que es sencillo. Pero en absoluto. Nadie puede hacer esto con la anomia aristocrática con la que lo hacía Mercedes.

O casi nadie. La elección de JJV no es ni buena ni mala. Es inevitable. Su hoja de servicios incluye una ejecución magistral de cualquier palo de la telebasura sin un parpadeo: programas del corazón, realities de aventuras, programas de testimonios, talent shows. Y siempre puntuando cinco de cinco en los requisitos imprescindibles para trabajar en el sector de la colotelevisión: no conocer el significado de la palabra “escrúpulo”, ser un gran sembrador de cizaña, no preocuparse en absoluto por la influencia social del trabajo, no perder la ocasión de abonar cualquier mal sentimiento y trabajar en Telecinco. Todos los que ahora se están quejando de la elección de JJV como sustituto de Milá, ¿a quién esperaban encontrarse al frente del próximo GH? ¿A Ferreras? ¿A Sistiaga? ¿A Gonzo?