22 julio 2016

VIVA LA PRECARIEDAD LABORAL


Vuelco en el mundo laboral. Todo arreglado. La realidad seguirá igual: precariedad, trabajo temporal, despido barato, accidentes laborales, inseguridad en el empleo, salarios menguantes en horarios crecientes. Pero ahora sabemos que eso son pijadas. Lo importante es divertirse. Sea lo que sea, haya que hacer lo que haya que hacer, paguen lo que paguen y ofrezcan las condiciones que ofrezcan, esos detalles no tienen importancia. De lo que se trata es de ir al trabajo a pasárselo pipa, a conocer gente, a estar de charleta con los compañeros, a vivir nuevas experiencias. Y por el sueldo ni se pregunta, no seamos cutres hablando de dinero. La riqueza está en vivir experiencias inolvidables que podamos contar en las fiestas. Como hacen los famosos de la tele en “Trabajo temporal” (noche de los miércoles en La 1”).

Es que ver a Fernando Romay de peluquero es para troncharse. Y es superfuerte ver a Mario Vaquerizo confundiendo ser bombero con un simple cambio de look a sabiendas de que no deberá enfrentarse a ningún riesgo real sino pasar unas horas en un parque de bomberos como si fuera un parque temático. Y vaya cómo mola ver a Carlos Sobera bromeando con los accidentes laborales que conlleva la precariedad laboral cuando se le cae una mercancía que los currantes de verdad deben pagar con un día de sueldo. Tanto como verle muerto de risa cuando le despiden por incompetente porque sabe que no necesita ese trabajo para vivir. Ana Obregón demostró lo chachi que es ser limpiadora si hablas por los codos aunque exijan trabajar en silencio, si te sientas aunque esté prohibido, si no limpias los baños aunque te manden y si te pones insolente cuando te paran los pies. Todo ello con la arrogancia de quien confunde la naturalidad con la chulería porque no se juega nada; y con la osadía de quien piensa que puede hacer lo que le de la gana si usa diminutivos (“No sé estar calladita”, “Es que el baño me da un poquito de asquito”).

Como diría la bruja Avería: ¡viva “Trabajo temporal”, viva la precariedad laboral, viva el capital!