22 enero 2011

EL FANTASMA ERRANTE DEL ALMA EN PENA DEL ESPÍRITU ATORMENTADO DE CNN+


Demasiada gente trabajando para dar contenido a una emisión que puede ser rellenada por un grupo de primates encerrados en una casa.

Cada noche, cuando los audímetros envían los datos del día al ordenador central, el fantasma errante del alma en pena del espíritu atormentado de CNN+ se aparece para dar la misma noticia desde el más allá: en tiempos de fragmentación de audiencias la supervivencia televisiva pasa por la atomización de gastos. Y ya se sabe que los niños, los borrachos y los fantasmas atormentados de las almas errantes de los espíritus en pena siempre dicen la verdad.

Hace mucho que sabemos que ese esquema de “un hombre, un voto” es hermoso, pero aplicado a la democracia televisiva no funciona porque un programa caro necesita más votos (más espectadores) que uno barato para sobrevivir a la lógica del mercado cruel. A los programas caros (y por desgracia hacer buenos programas suele resultar costoso) sólo les cabe luchar por subir los índices de audiencia para sobrevivir, lo que no es fácil. Pero es que con la explosión de las cadenas tedeteras la audiencia está tan fragmentada que no sólo ven comprometida su supervivencia los programas caros, sino también las mismas cadenas. Mejorar la audiencia es cada vez más difícil y lo que se logra son sólo décimas. Mantener así no un programa, sino una cadena, es difícil. Es más sencillo abaratar costes a cualquier precio. La fragmentación de audiencias lleva a la atomización de gastos. El pez barato se come al caro. Ni calidad ni pluralismo ni pamplinas. Gran Hermano 24 horas en lugar de CNN+.

El consumo televisivo sigue subiendo y el año pasado ya rozamos las cuatro horas diarias. Dar de comer a tantos ojos con tanta competencia es más rentable si se empaquetan las horas de emisión baratas en menús de televisión rápida de usar y tirar. GH 24h. es tan barato que da dinero desde el primer minuto, da igual que suba el colesterol y provoque hipertensión intraocular. No es de extrañar que el fantasma en pena del alma atormentada del espíritu errante de CNN+ no encuentre descanso al enterarse de que, encima, lo ve más gente.