28 enero 2011

EL PEQUEÑO TIMONEL

O estamos o no estamos. Si, como parece, en España queremos hacer del biopic monárquico lírico-sentimental un nuevo género televisivo que desplace al pulpo como animal de compañía, hay que currárselo más. No podemos seguir facturando fantasías fantasiosas como “Sofía” que se quedan en un quiero y no puedo. Hay que llegar a un público más amplio. Tras ver primero “23-F, el día más difícil del Rey”, después “Felipe y Letizia” y ahora “Sofía” aprendimos que la clave está en el toque delirante de “Felipe y Leticia” y la impagable aportación de Juanjo Puigcorbé interpretando la figura del rey con el mismo cariño que lo hubiera hecho “El Jueves”, la revista que sale los miércoles.

Así que si estamos en lo que estamos, debemos dar ya el Gran Salto Adelante y empezar a realizar este nuevo género televisivo aquí como en la China Popular, que diría Carod Rovira. Ellos son los que más saben y de quienes más podemos aprender. En China no hacen como aquí que primero pusimos a Puigcorbé de rey y ahora lo malgastamos interpretando a su padre sin maldita la gracia. Allí los actores se especializan y si dan bien en pantalla a Mao Zedong, de ahí no los saca nadie. Durante décadas, la interpretación de Gu Yue de Mao fue un asunto de Estado que levantó pasiones, ya fuera fundando el Partido Comunista, guiando la Larga Marcha o escribiendo el Libro Rojo. Gu Yue no tuvo que menudear en pequeños papeles secundarios ni mosquearse con los de “Sé lo que hicisteis”: fue siempre el intocable Gran Timonel.

El desenlace de “Sofia” intentó mostrarnos cómo sufrió la pobre Sofía para convertir en hogar el frío palacio de la Zarzuela, pero no lo logró porque faltó Puigcorbé en el papel de Pequeño Timonel. Por Dios, que no falte cuando, un día de estos, empiecen a grabar las miniseries “Elena” (sobre lo que sufre el corazón de una infanta), “Leonor” (sobre lo que sufre una heredera al empezar preescolar), o “Froilán” (sobre lo que se sufre al no ser heredero).