26 marzo 2012

EL AMAZONAS Y EL ULANGA

Un seguidor de “Big Bang” no puede escuchar en el telediario que el cohete espacial más complejo fabricado en Europa trasporta una pieza que recicla la orina de los astronautas en agua potable sin pensar en el váter espacial de Howard Wolowitz o, como diría nuestro ingeniero aeroespacial sin doctorado favorito, "el sistema Wolowitz de eliminación de residuos". Del mismo modo, después de “The river” (Fox) tendría que ser difícil ver la película “La reina de África” sin sospechar que Humphrey Bogart y Katharine Hepburn han sido poseídos por no sé qué fuerza sobrenatural y avanzan en busca de la magia. Pero “The river” no convence como serie de aventuras ni como serie de terror, y la serie producida por Spielberg sólo sirve para confirmar que, en un mundo que produce un par de series perfectas por semana, una buena idea y un productor con pasta no son suficientes para mantener al espectador pegado a la butaca.

La estética de falso documental, el truco de la cámara al hombro, la sensación de estar viendo algo que en verdad está pasando son recursos ya conocidos que no pueden sostener más allá de un par de capítulos una trama a veces decididamente cargante. Soy de los que he cogido manía al presentador de televisión Emmet Cole, desaparecido en el Amazonas y que es el motor de “The river”, por pesado, por palizas, por su discurso mágico-patafísico, por su desquiciada egolatría y porque está empeñado en convertir la selva en el reverso tenebroso de “Avatar”. Espíritus, sucesos paranormales, posesiones y maldiciones están bien durante un ratito, pero en exceso son veneno. Si la magia es un fenómeno parasitario de la religión, la magia del Amazonas que busca Emmet Cole es un fenómeno parasitario de un guión con posibilidades. Religión, magia y medicina convivieron con cierta armonía en la antigüedad, pero la apuesta de “The river” por una convivencia entre religión, magia y medicina (Lincoln, el hijo de Emmet, es médico) se queda antigua en el segundo o tercer capítulo.

Soy de los que, por culpa de “Big Bang”, piensan en Howard Wolowitz al ver un cohete espacial. Pero “The river” no ha conseguido que el río Ulanga de “La reina de África” se llene de espíritus y maldiciones. Emmet Cole y el “Magus” tienen mucho que aprender de Charlie Allnut y “La reina de África”.