10 marzo 2012

QUIZÁS, QUIZÁS, QUIZÁS



Estoy enamorado. Se llama José Enrique Gargallo y es un profe de Filología Románica de la Universidad de Barcelona. Pasa por casa los jueves, cuando el magacín “Para todos La 2” incluye una minisección sobre vocabulario y etimología: el parentesco y los bucles de las palabras en las que habitamos.

¿Sabían que el “saber” derivado del gusto (del paladar) y el “saber” intelectual vienen del latín “sapere”? En principio quería decir tener tal o cual sabor, pero pronto se aplicó al intelecto y significó tener noticia de algo, conocerlo, ser docto en un asunto. Gargallo sí que sabe. Sabe latín. Hoy, “saber” incluye también conocer el paradero de alguien (“¿Sabes algo de él?”).

Tal vez esto que cuento no les importe, pero ya saben qué pesado es quien se enamora. Quiere pregonarlo para que todo el mundo lo sepa (de “sapere”, que lo sepan). De “saber” deriva “sinsabor”, primero lo que no tiene sabor, luego lo que produce pesadumbre. “Desaborido” es lo que no tiene gusto (insípido, soso), y de ahí “desabrir”, “desabrido”, que como el desaborido puede ser un alimento o una persona. Hoy podemos “saborear” un plato o un éxito. Y del perdido “saboroso”, empezamos a decir “sabroso”, que en Hispanoamérica además de ser lo que tiene sabor es lo entretenido, ameno, divertido, melodioso. ¡Este sabrosón es una sabrosura!

Cada semana un tema. Inventar. Pelota. Cabeza. Corazón. El nombre de los días y los meses. Y entre los bucles, juegos de palabras. De “sabedor” (consciente de algo), decimos “sabido”, su participio como es sabido. De ahí el ya perdido “sabidor”. También perdimos una “sabedoría” que sobrevivió en forma de “sabiduría” (en portugués no: aún conserva su “sabedoría”). La antigua “sabencia” también se nos murió, pero sobrevivió su pariente culto, la “sapiencia”. Y de “sabio”, “sabiondo” y “sabelotodo”. No queden con un amargo “resabio”: el actual “quizá” procede de la fusión de “quién sabe”. Si le añaden una “s” adverbial al final y lo multiplican por tres, tendrán a un lindo bolero de amor.