25 marzo 2012

IMPEORABLE IMPOSIBLE

Aprendamos lógica de los maestros. Ramón Gómez de la Serna nos enseñó que “El hambre del hambriento no tiene hache porque el verdadero hambriento se la ha comido” y Miguel Mihura que “Un burro, al fin y al cabo, es un caballo que no ha podido ir a la escuela”. Si seguimos su lógica, vamos más allá de la de Aristóteles y Francis Bacon, y jugamos un poco con nuestras amigas las palabras podemos asegurar que la programación de Telecinco es realmente tan mala que no puede empeorar, por lo que no es solo “pésima” (como diría la Real Academia), sino ‘impeorable’.

Y si cualquier cambio en un ser perfectísimo e inmejorable como Dios lo empeoraría, cualquier cambio en un ser imperfectísimo e ‘impeorable’ como Telecinco lo mejoraría. Ahí tenemos la caída que sufrió el otro día Paz Padilla en “Sálvame”. Su madre se preocupó al verla por la tele, pero no debería. Ese tropezón no fue nada, el golpe gordo se lo dio el día que cayó en las garras de “Sálvame” y no volvió a levantar cabeza. Eso sí es motivo de preocupación. Lo del otro día solo fue una modificación en un programa ‘impeorable’ que con el cambio no pudo sino mejorar.

Telecinco también puede mejorar por omisión. Mañana lunes iba a emitir otra ominosa entrevista al convicto Julián Muñoz. Algo tan ‘impeorable’ que su suspensión y sustitución por “Gran hermano” roza la imposibilidad metafísica: que “GH” pueda mejorar algo. Por cierto, en la última gala Mercedes Milá elevó su cada vez más desbocado nivel de histrionismo hasta el grado máximo (conocido en los años de “Crónicas marcianas” como ‘cota borisizaguirre’). Le enseñó el culo a un participante y le invitó-presionó a tocarle-presionarle los pechos para que bajo semejante presión admitiera que estaba bien requetebuena.

Bien. ¿Se mejoró así un programa ‘impeorable’ o se demostró que incluso lo ‘impeorable’ puede empeorar? Contesten ustedes que yo me voy a lavar los ojos con jabón.