16 marzo 2012

ESPUERTAS A ESPUERTAS


Anuncios estúpidos una solución quiero

Los anuncios no representan a nadie. Y qué canastos, da igual que sean anuncios de bolsos, espuertas o canastos. Y da igual que un director creativo ultramoderno de una campaña publicitaria superchachi diga que los protagonistas pijoflautas de un anuncio chupiguay “representan a un amplio sector de la juventud española”. Como si lo dice el sursuncorda. Lo que hace la última campaña publicitaria de Loewe es intentar vender cestos que parecen bolsas o bolsas que parecen cestos (según se mire), pero sus protagonistas no representan a nadie.

En el anuncio unos adultos hechos y derechos, responsables a todos los efectos de su vida y de su conducta pero infantilizados hasta la náusea, dicen sin ton ni son tonterías como: “Me bajo del avión, me pinto, me visto y, pumba, ya estoy”, “lo más guay de España que no tiene otro país son las españolas”, “estar enamorada es algo superguay, superguay, es como que todo te da vueltas, son como mariposas” o “es un rollo hacerse mayor”. Pero solo están interpretando. No dicen lo que piensan, dicen lo que les manda Loewe.

El director creativo ultramoderno de la campaña no cree que la gente sea así. Quiere que nosotros creamos que la gente es así, que aceptemos que es eso lo que tiene que pensar, decir y hacer quien tiene veintitantos para vivir una vida plena y feliz. No nos quiere hacer parecer imbéciles. Solo quiere hacer parecer imbéciles a sus actores. En nuestro caso se conforma con que algún día (lo antes posible para vender más) lleguemos a ser el tipo de imbécil que nos propone. Construye un modelo, le da un guion, una ropa, unas frases, una actitud, y debemos ser los espectadores los que completemos el trabajo creyéndonoslo y esforzándonos por imitar y ajustarnos a ese modelo.

Lo preocupante no es que a Loewe se le haya ido la mano proponiéndonos una realidad tan triste. Lo preocupante es que encuentre seguidores y venda espuertas a espuertas.