28 abril 2012

ADIÓS, NORIA, ADIÓS


Lo bueno que tiene recurrir a los eufemismos, a los rodeos, a esas palabras sin aristas que no hieren, es que permite referirse a una realidad dolorosa de una forma más dulce y liviana. Lo bueno que tiene darse cuenta de que alguien está utilizando eufemismos es que son una invitación a jugar al “a que te pillo”, a buscar qué es lo que oculta quien dora la píldora.

Desde hoy por la noche no se emitirá “La noria”. “El gran debate” ocupará no solo una parte como hasta ahora, sino toda la noche y madrugada del sábado. ¿Por qué? Toma circunloquio: “El momento político y social de gran intensidad que está viviendo la sociedad en este momento propicia un foro de análisis y opinión aún más exhaustivo, con voces cualificadas en distintos ámbitos y especialmente periodístico, político y jurídico, para completar la información que los espectadores reciben desde distintas vías de comunicación, de ahí la ampliación de ‘El gran debate’”. ¿Y por qué habla del programa que crece y evita nombrar al que desaparece?, ¿qué pasa con “La noria”? Toma eufemismo: “Esta marca de la casa se conservará para ser recuperada en función de las futuras ofertas de programación de Telecinco”.

¿Se acuerdan de aquel comunicado de la Casa Real en el que se anunciaba el “cese de convivencia temporal” de Elena con Marichalar? Pues este de Telecinco es igual. Escoge las palabras con mucho tiento, juega al despiste, apunta a la Luna para que no miremos el dedo, pero todos vemos que resulta más revelador por lo que calla que por lo que dice. En el museo de cera de la televisión, unos operarios ya han retirando las figuras de Jordi González y Sandra Barneda del set de “La noria” para dedicarlo a otros menesteres. Por ejemplo a programas que no han tenido que ser eliminados porque un movimiento social imparable los arrinconó contra las cuerdas y no les dejó otra salida que una huida envuelta en eufemismos.