11 abril 2012

EL GÁNSTER Y EL CENTURIÓN

Casi al principio de la película “Uno de los nuestros”, Henry Hill (Ray Liotta) escupe una de las frases más impactantes de la historia del cine: “Que yo recuerde, desde que tenía uso de razón quería ser un gánster”. La declaración de Henry golpea al espectador con tal fuerza que a partir de ese momento sólo puede seguir, estupefacto y algo incómodo, las aventuras de ese tipo que, cielos, a veces hasta nos cae bien. Como dice Juan Antonio Rivera en “Lo que Sócrates diría a Woody Allen”, aquí entra en juego uno de los principios de la ética colectiva más importantes: la prioridad de lo correcto para todos sobre lo bueno para uno mismo. No basta con que a Henry le apetezca ser un gánster para que tenga derecho a serlo, porque no todas las metas son correctas ni justas. Y tanto las metas como los medios para llegar a ellas deben ser moralmente intachables. Henry Hill y Tony Soprano no son buenos tipos. No lo son, aunque nos caigan bien.

Canal+ estrenó el pasado viernes “La legión del águila”, una de esas películas “de romanos” nacidas al calor del éxito de “Gladiator” que sirven para pasar un rato entretenido, saber que los legionarios romanos llevaban una vida muy dura, y entender por qué el Imperio romano llegó tan lejos. El protagonista de “La legión del águila” es el centurión Marco Aquila que, empeñado en limpiar la memoria de su padre, viaja más allá del muro de Adriano para recuperar el águila de la desaparecida Novena Legión. El centurión, como el gánster Henry Hill, también tenía las cosas claras: “Hasta donde me alcanza la memoria, siempre he deseado ser soldado”. Es interesante que Henry hable de la razón y Marco de la memoria, pero es todavía más interesante reflexionar acerca de las diferencias entre estos dos hombres en cuanto a sus fines y los medios que están dispuestos a emplear para alcanzarlos. ¿Qué distingue a un gánster de un legionario? Los gánsteres de “Los Soprano” dicen muchas veces que son “soldados”, y puede que los soldados de Roma se comportaran a veces como gánsteres. El gusto moral que hay detrás de la forma de vida del gánster es un gusto moral degenerado. ¿Podemos decir lo mismo de un centurión de Roma como Marco Aquila? No contesten ahora. Primero, vean “La vida de Brian”. Luego, utilizando nuestro latín degenerado, hablamos.