23 octubre 2012

CINCO POR CIENTO DE PARTICIPACIÓN


Los analistas políticos comentan preocupados los datos de abstención de las elecciones autonómicas vascas y gallegas. Yo estoy sorprendido por el dato de abstención de la audiencia española respecto al programa especial que La 1 dedicó al seguimiento de la noche electoral. De cada cien gallegos sólo sesenta y cuatro acudieron a votar. De cada cien vascos sólo sesenta y seis lo hicieron. De cada cien espectadores españoles sólo cinco (¡5%!) siguieron la cobertura que la televisión pública dio a tan importantísimo acontecimiento. Los otros noventa y cinco se interesaron más por “Aída”, “Callejeros Viajeros”, el filme “Ocean’s Twelve” o la entrevista con la que Évole correteó alrededor del entrañable y progresista Artur Mas. Incluso la vulgaridad que La 1 programó al término de su informativo, -una peliculilla montonera de Adam Sandler llamada “Hazme reír”-, obtuvo una puñetera décima más de share que el especial político previo.

Los tertulianos que debatían con María Casado coincidían en que España tiene un problema territorial. Los datos de audiencia señalan que nuestro país tiene más problemas. Y no vale la respuesta fácil de que los nuevos informativos del PP son los culpables. Lo que estaba ocurriendo en Galicia y el País Vasco es fundamental para el conjunto de España, y la clave estaba en unos números objetivos que iban surgiendo y de los que informaría por igual Marta Jaumandréu que Pepa Bueno, -que en la mesa de debate hubiera un desequilibrio hacia la derecha o que se cortara a Mintegi y a López para ofrecernos, respectivamente, a Basagoiti y a Cospedal es otro asunto-. Lentamente, por otro proceso muy gradual de cocción de ranas, la información ha perdido la consideración de nobilísima profesión que una vez tuvo. No está claro qué es causa y qué es efecto en la relación que une la precarización del periodismo con su reubicación como un subgénero del entretenimiento y el espectáculo. Una vez más, muy poco a poco, alguien está consiguiendo lo que hace menos tiempo del que creemos nos hubiera parecido completamente imposible.