24 octubre 2012

TINTÍN Y LA MORTADELA

No es un extraterrestre vestido de forma un poquito ridícula, como Superman. No es un médico llamado Donald que se convierte en Thor cuando golpea su bastón de madera contra el suelo, transformándose en el martillo Mjölnir. No es un ser humano que vive en el mar y que recurre a los “poderes oceánicos” para hacerse fuerte y veloz, como Aquaman. No le fue implantado sobre su esqueleto una cobertura de adamantium, un material de dureza extrema y biocompatibilidad, ni posee poderes regenerativos, como Lobezno, uno de los X-Men. No tiene supervelocidad, como Flash. No es el hombre invisible, porque se le ve. No es la Antorcha Humana. Por supuesto, no es el Capitán América, así que no fue inyectado con un supersuero que le convirtió en el soldado perfecto armado con el escudo perfecto. No recibió la picadura de una araña radiactiva y no puede trepar por las paredes, como Spiderman. No es La Cosa. No es un multimillonario con un traje chulo que lucha contra el mal, como Batman. No es un multimillonario con armadura chula que lucha contra el mal, como Ironman. No es un tipo que perdió la vista cuando un producto radiactivo salpicó sus ojos que, a la vez, mejoró sus otros sentidos, y que lucha contra el mal oculto tras un disfraz rojo y el nombre de Daredevil. No es capaz de generar agujeros de gusano para viajar a cualquier lugar del cosmos ni puede atravesar materiales sólidos, como Linterna Verde. No es como Bruce Banner, que cuando se enfada se convierte en Hulk. No es el Hombre Enmascarado, porque no lleva máscara. Ni siquiera es el Capitán Trueno, ni El Jabato, ni Astérix después de beber la poción mágica. Sólo es Tintín.


“Las aventuras de Tintín: el secreto del Unicornio” (Canal +) es una película de Spielberg que no llega ni a los talones de los cómics de Hergé, pero es una buena película y una buena manera de encontrarse (o reencontrarse) con Tintín. Un superhéroe con tupé y pantalones bombachos que no tiene nada de súper, un periodista que no escribe, que vive con su perro Milú, que sólo da un puñetazo cuando no hay más remedio y que odia las armas. Tintín es un viajero incansable y un aventurero maravilloso. Tintín. Un héroe tan rico y sencillo como un bocadillo de mortadela. Es mi opinión, y yo la mantengo.