17 mayo 2013

ES UN MUCHACHO EXCEDENTE


Dentro de la sección “Grandes momentos televisivos de vergüenza ajena” está la primera y única vez que un juez condenó a un director de informativos de TVE por manipulación informativa. Ocurrió bajo el gobierno de Aznar y el premiado fue Alfredo Urdaci. Antes de abandonar la casa pidiendo la excedencia regaló otro gran momento para la colección leyendo la sentencia que le impuso el juez fuera del “Telediario” y llamando “Ceceoó” al sindicato CC.OO.

Otro de los “Grandes momentos” de aquellos años fue la carísima serie documental “Planeta encantado”, que TVE pagó y emitió (no sé qué fue peor). Dirigida, presentada e inventada por J. J. Benítez, contaba las chifladuras propias del género paranormal. Qué risa (recordemos otra vez a Mencken: “Una carcajada vale por diez mil silogismos”) cuando explicó que los reyes y grandes hombres de la isla de Pascua erigieron los gigantescos moais gracias a que poseían el “mana” (un superpoder con el que hacían levitar los objetos y los transportaban por el aire)… pero acabaron capturados por los prosaicos conquistadores españoles que los llevaron a América como esclavos a cargar barcos de guano para abono.

Benítez no ha vuelto a la tele, que hoy logra su dosis de chifladura semanal con Fríker Jiménez, pero Urdaci amenaza ahora con volver a TVE: “Nunca me he marchado, sigo siendo excedente, y hay algunos días en los que el cuerpo me pide volver”. Tranquilos, es una bravuconada tan temible como si los reyes pascuenses amenazaran a sus captores con el “mana” entre palada y palada de guano. Añadiendo, como añadió, “no estamos en buenas manos, nuestra clase dirigente es de todo menos ejemplar, empezando por la cabeza”, es tan probable que le llame la “cabeza” para volver a presentar el “Telediario” como que le llamen de “ceceoó” para ser su portavoz oficial.

Probó como monologuista en “El Club de Flo”, comentarista en programas matinales y contertulio en programas de cotilleos. Ahora se dedica a la fotografía y a estudiar árabe. Excesivo, es un muchacho excedente.