19 mayo 2013

VOY A MEAR



El mundo de la cultura en general y de la canción de autor en particular ha recibido el nuevo trabajo de Leticia Sabater con el habitual interés que despiertan las obras de la creadora de “Mr. Policeman”. Cronista lúcida y valiente de las contradicciones vitales que le ha tocado vivir, investigadora de las posibilidades expresivas de géneros con frecuencia infravalorados, destacada renovadora del lenguaje narrativo en una sociedad sumida en la confusión desde el 11-S, Sabater nos entrega en esta ocasión una canción meticulosamente elaborada en donde, sin temer entrar de lleno en un tono obsesivo que muestra sus deudas con el pensamiento más atormentado de la Europa del siglo pasado -es inevitable recordar a Kierkegaard durante buena parte del minutaje del tema-, la autora consigue crear un clima repleto de sugerencias alrededor de su radical aforismo, epítome de la angustia existencial inherente a la condición humana, “ey, pipol, ¡yo quiero fiesta!”.

En su búsqueda del minimalismo lingüístico más puro, Sabater juguetea con el haiku -“party on the beach / dance in the disco / I’m crazy for you”-; o explora las posibilidades de las aliteraciones, continuando así una investigación artística que han recorrido autores tan variados como San Juan de la Cruz o Allen Ginsberg -resulta conmovedor el gran hallazgo que suponen los versos “suavecito / pegaditos / veranito / calentito”-. Como ha ocurrido con sus anteriores trabajos, tendrán que pasar muchos años para que podamos evaluar la complejidad de la aportación a la cultura occidental que supone “Yo quiero fiesta”, pero un primer análisis ya permite entrever que estamos ante una obra mayor cuya huella se rastreará durante generaciones de autores. Todas las cadenas de televisión lo están emitiendo incluso en los informativos, y es uno de los vídeos más consultados en Youtube.

¿Están muertas las vanguardias? ¿Puede la poesía redimir los pecados del alma humana? Leticia Sabater ofrece una posible respuesta: “Eh, broder, baila conmigo toda la noche”. Voy a mear.