29 mayo 2013

LARGA VIDA A SERAPIS


Si a un faraón egipcio de origen griego como Ptolomeo I le damos libertad creativa, se sacará de la túnica un dios como Serapis que une la cultura griega y la egipcia. Si a un guionista televisivo de origen teatral como Dennis Kelly le damos libertad creativa, se sacará del teclado una serie como “Utopía” (Canal+) que une la cultura televisiva de “Expediente X” con la de “Twin Peaks”. El dios Serapis unía el carácter funerario y de la fertilidad de origen egipcio con la iconografía helenística y los poderes de curación. “Utopía” une los argumentos conspiratorios y las organizaciones ultrasecretas (en este caso, “La Red”) que inspiraron los mejores capítulos de “Expediente X” con los personajes abracadabrantes que nos mostró “Twin Peaks”. La música de “Utopía”, por cierto, obra de Cristóbal Tapia de Veer, es tan envolvente e inquietante como la de Angelo Badalamenti para la serie creada por David Lynch. O más.

Lo importante es poder ser Ptolomeo I, es decir, lo importante es la libertad creativa. Channel 4, la cadena británica que está detrás de series como “Utopía” o “Black mirror”, no es el Egipto que conquistó Alejandro Magno y heredó Ptolomeo, su amigo y general. Pero Channel 4 se parece a ese Egipto porque permite la creación de series sincréticas y rompedoras capaces de sentar delante de la pantalla a fieles de origen egipcio y griego. Sólo con libertad creativa es posible un dios como Serapis y una serie que escupe imágenes perturbadoras y personajes fascinantes. Es imposible olvidar una estatua de Serapis con barba, peinado helenístico y un modio (un medidor de grano) en la cabeza. Más difícil todavía es olvidar la cara de Arby, el asesino impasible, mientras pregunta “¿dónde está Jessica Hyde?” a un infeliz dependiente de una tienda de cómics o a Wilson, un conspiranoico que es torturado con la displicencia y profesionalidad con que un cocinero maneja una langosta. ¿Quién es Laura Palmer, quiero decir, quién es Jessica Hyde? Esperen y vean.

La destrucción de Serapeo de Alejandría tras el decreto de Teodosio en el año 385 marcó el fin del culto a Serapis. Algunos han puesto el grito en el cielo por la excesiva violencia y crudeza de “Utopía”. Cuidado con los nuevos Teodosios. Larga vida a Serapis.