28 noviembre 2013

UNA LUZ TE ILUMINA, SE ACABÓ LA NAVIDAD


Deje de reírse del anuncio de la Lotería de Navidad. Deje que hacerse el simpático diciendo que es una maniobra de la Casa Real para distraernos del caso Nóos. Deje de divertirse con los amigos imitando a Monserrat Caballé. Deje de echarse unas risas viendo parodias del anuncio en versión “The Walking Dead”, “American Horror Story” o “El resplandor”. Deje de practicar el giro de muñeca de Raphael con una copa en la mano para incorporarlo al brindis de Nochebuena y ser el alma de la fiesta. Y, por Dios, deje de pedir que vuelva el calvo de la Lotería. Esto no lo arregla ni el calvo soplando, ni las muñecas de Famosa dirigiéndose al portal, ni Papá Noel, Santa Claus y los Reyes Magos cantando en comandita “Vuelve, a casa vuelve, por Navidad”.

Basta de jijí-jajá. Todos construimos la Navidad sobre los recuerdos navideños de nuestra infancia. Y de los recuerdos de nuestras navidades del pasado se nutre un elemento navideño irrenunciable del presente: ese entrañable enfrentamiento entre el bando pronavideño y el antinavideño que anima las fiestas. Por culpa del anuncio de la Lotería, todos los niños de hoy serán mañana antinavideños furibundos. El bando pronavideño desaparecerá. La Navidad no volverá a ser lo que es. Se perderá esa hermosa tradición que enfrentaba a quienes en Nochebuena cantan “Noche de paz” y quienes mascullan el “Pobre de mí”, entre los que gastan inocentadas y los que no están de humor, entre quienes en Nochevieja se acuestan al amanecer y quienes lo hacen doce horas antes.

El daño está hecho. Es como si en España desapareciera el enfrentamiento entre taurinos y antitaurinos. Como si en verano faltara la discusión entre el mar y la montaña. Como si en los refrescos de cola no hubiera competencia entre una conocida marca de refrescos de cola y otra conocida marca de refrescos de cola. El vacío, el no ser, la nada. Y todo por un anuncio que, oye, es que lo ves y te partes el culo de risa.