30 noviembre 2013

TWITTER KILL THE STAND-UP STAR


La tesis de hoy afirma que el humor televisivo ha muerto bajo el arrastre irrefrenable del humor presente en las redes sociales. No defendemos que no se esté haciendo mucho y buen humor en televisión, sino que este mucho y buen humor no sobresale entre el muchísimo y buenísimo humor con el que los usuarios de facebook, twitter o youtube escriben la crónica sarcástica de nuestra época en tiempo real. Para cuando Buenafuente hace dos chistes sobre el anuncio de la lotería, en facebook ya se ha hecho dos mil igualmente graciosos; para cuando vemos un montaje divertido de Raphael y Caballé en “El intermedio”, ya hemos visto diez en youtube tan brillantes como el de Wyoming; para cuando Pablo Motos hace una referencia ingeniosa sobre el asunto, todo el mundo ya está devorando los tweets sobre el siguiente TT que ha vuelto completamente anticuado el tema del anuncio. No es que los guionistas de Buenafuente, Wyoming o Motos no sean buenos, es que no son mejores que el conjunto de la ciudadanía y las veinticuatro horas de programa de humor diario que escribimos entre todos desde nuestros móviles.

En otro tiempo esto no era así. “El guateque”, “Annie Hall” o “Alta fidelidad” eran películas sobresalientísimas, auténticos mitos identitarios para mucha gente; pero la extraordinaria mejoría en cantidad y calidad de la comedia televisiva ha hecho que hoy -ay, me duele muchísimo escribir esto- no vayan más allá de ser un par de buenos capítulos de “Cómo conocí a vuestra madre” o “The big bang theory”. Igualmente, hace pocos años el monólogo de Buenafuente era el momento cómico culminante del día; hoy -ay, de nuevo- sólo es un clin-clin más que hace el móvil entre los cien clin-clin anteriores y los cien clin-clin siguientes. Las redes sociales y las declaraciones de Ana Botella practican una comicidad permanente de usar y tirar que enreda y arrastra por el mismo desagüe efímero al humor televisivo. O nos salva de este triste final el talentazo de los regresados Monty Python o no nos salva nadie.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Mejor explicado, no se puede.