21 noviembre 2013

EL DECIMOTERCER TRABAJO DE HÉRCULES

Mientras que las personas normales luchan contra otras personas, las peleas contra otras personas no son más que la ocasión para que los héroes luchen contra sí mismos. Desde Hércules hasta Spiderman. Desde Abraham hasta Carrie Mathison. Ana Rosa Quintana pelea contra Susanna Griso. “Pasapalabra” pelea contra “Atrapa un millón”. Pablo Motos pelea contra Wyoming. Jordi González pelea contra Buenafuente, pero la pelea de Buenafuente contra Jordi González no es más que la ocasión para que Andréu Buenfuente luche contra sí mismo. Ésa es la diferencia entre Andréu y los anteriores. El estreno de “En el aire” fue el decimotercer trabajo de Hércules: el Buenafuente del pasado contra el Buenafuente del presente, el Buenafuente comunicador contra el Buenafuente humorista, el Buenafuente Buenfuente contra el Buenafuente Berto. Ningún amante del drama pudo prestar atención en el late night del lunes a los nuevos secundarios o a la chorrada ésa del botón rojo; eso sólo es el envoltorio de “En el aire”. Will Buenafuente Kane, -Gary Cooper en “Sólo ante el peligro”-, ha cambiado el mediodía por la medianoche, pero cumplirá igualmente con su deber: se enfrentará a las altísimas expectativas de la audiencia, a los tics y acomodos inevitables en alguien de su trayectoria, a la juventud de Berto. Es un héroe.

Y mientras que la victoria o la derrota de las personas normales se decide desde fuera, la victoria y la derrota de los héroes sólo la deciden ellos mismos. Igual de victorioso sale Bob Dylan de cada concierto de su Gira Interminable ante quinientas personas que Bruce Springsteen tras haber llevado al cielo a cincuenta mil afortunados en cualquier fecha de su Wrecking Ball Tour. Ana Rosa Quintana, Pablo Motos o Carlos Sobera se abalanzarán sobre los datos de audiencia cada mañana. Cualquier amante del drama notó el pasado lunes que el éxito de la gesta de Buenafuente no se va a medir en cifras del share. Sólo él sabe si venció o perdió el día del estreno de “En el aire”. Sólo le importa su propia opinión. Y no nos la va a decir.

3 comentarios:

Fran dijo...

Estoy de acuerdo en esa separación del Buenafuente-Buenafuente y el Buenafuente-Berto. Será que me hago viejuno porque mientras a la chavalada parece entusiasmarles Berto Romero, a mí me parece uno más (de hecho el fichaje de Jorge Ponce –a quienes los más avezados conocíamos como Perro Callejero en el obligadamente mítico Asuntos Propios de Toni Garrido– me parece más cercano al humor de Buenafuente que el, en mi opinión, sobrevalorado Berto), a mí me deja frío. En cualquier caso me gustó En el aire (me han gustado los tres que he visto). Me parece que es igual pero no es lo mismo, y en ese empujón extra, hace un programa más que digno (más si compite con Jordi González, que podría haberse ocupado él solito de los servicios de limpieza capitalinos en huelga habida cuenta su especial dedicación para recoger la mierda catódica). Andreu nunca lo dirá, pero lo diga o no, creo que puede estar mucho más que satisfecho con este nuevo Buenafuente que ha parido en la Sexta.

Anónimo dijo...

¿le has chupado la polla, antes o después de escribir el artículo?

Anónimo dijo...

Pues a mi no me parece que Buenafuente sea mejor comunicador ni más serio que, por ejemplo, Arguiñano (ejem). Aparte de reírse un poco de este país y nada del país catalán, su programa es -como no- publicidad y promocionales, y nada más. En cualquier bar se pueden oír conversaciones con el mismo humor y con los mismos chistes... un par de días antes de que él los suelte en antena. Berto, un genio y la moza, de muy buen ver. En todo caso, no me merecen una trasnochada más. Salud.