17 noviembre 2013

ME LA REFANFINFLA


Le deseo lo mejor a “Me resbala”, pero es un programa que me la refanfinfla. Me gustaría que triunfara porque es la última apuesta de Antena 3 para la noche de Antena 3 que intenta contener el avance de la infecciosa peste negra de “Sálvame deluxe”. Pero después de haberme administrado la dosis completa de la primera entrega de “Me resbala” les puedo asegurar y aseguro que mi cuerpo no reaccionó, que me dejó indiferente, que ni frío ni calor. Si la Agencia Nacional del Medicamento analizara este nuevo remedio ensayado anteayer diría que apenas si contiene trazas de improvisación, ese principio activo milagroso que tanto publicita en su envase. Pero sobre todo diría que debe revisar su posología, porque la sobredosis de “Me resbala” que Antena 3 arreó a la audiencia puede restarle eficacia. Peor aun, puede estar contraindicada en personas con hipersensibilidad a los formatos inflados y repetitivos.

Vamos a ver, a estas alturas es una temeridad pregonar un programa diciendo que es una especie de concurso de improvisación. No es solo que un concurso de improvisación no se anuncia sino que se improvisa, es que el infeliz que se cree que en este negocio alguien deja el horario de máxima audiencia en manos de la improvisación no ve la tele a esas horas: se acuestan pronto porque tiene miedo a que el ratoncito Pérez y los Reyes Magos le encuentren despierto y le dejen sin regalos. Arturo Valls, el presentador, sabía lo que tenía que hacer. Los concursantes-invitados sabían lo que tenían que hacer. Hasta el público sabía lo que tenía que hacer. Ya fuera de uno en uno, de dos en dos o todos a la vez, debían reírse, aplaudir y gesticular como locos. Pero, por Dios, si hasta repitieron tropocientas veces el mismo gag en el que se abre un botiquín y de él se cae una furgonetada de suministros médicos. Pero, por Belcebú, si cada vez que repetían ese mismo gag luego lo reemitían a cámara lenta.

O sea, que eso, que le vaya bien, pero “Me resbala” me la refanfinfla.