06 noviembre 2013

BANSHEE, VIENA Y STARS HOLLOW

La localidad de Banshee, en el estado de Pensilvania, donde viven el “sheriff” Lucas Hood y el sanguinario jefezuelo local Kai Proctor, es el reverso tenebroso de Stars Hollow, en el estado de Connecticut, donde vivían Lorelay y Rory Gilmore. Así que la serie “Banshee” (Canal+) es el lado oscuro de “Las chicas Gilmore”, la cara oculta del pueblecito con barbacoas los fines de semana, camareras que sirven café mientras te llaman “cariño” y ciudadanos amantes de la ley que creen firmemente en su derecho a la búsqueda de la felicidad. En Stars Hollow se celebraban encantadores maratones de baile y hermosos festivales de invierno. En Banshee se organizan brutales peleas que convierten al boxeo en un derivado del ikebana, y abundan personajes malvados que se comerían con patatas al pobre Luke, el dueño de la cafetería favorita de las chicas Gilmore. Stars Hollow es un lugar para sonreír y relajarse. Banshee es un lugar para tragar saliva y casi dar la razón a Hobbes cuando decía que, sin personajes fuertes que defiendan la ley como Lucas Hood, la vida en ciudades como Banshee se parecería al estado de naturaleza y sería solitaria, pobre, desagradable, brutal y breve.

Lucas Hood es un expresidiario que consigue hacerse pasar por el nuevo sheriff de Banshee y que mientras se pelea con todo el mundo, se acuesta con todo lo que se mueve (de sexo femenino) e intenta recuperar a su antigua novia, tiene tiempo de hacerle la puñeta al malísimo, rico y poderoso Kai Proctor, un amish expulsado de la comunidad. Amish, corrupción, sexo explícito, violencia sin concesiones, matrimonios aparentemente felices, fiscales honrados, pueblerinos toscos como los de la película “Deliverance”, fiestas sofisticadas, malos sin escrúpulos que encantarían a Tarantino… Dicen que la Viena de finales del siglo XIX y principios del XX, una gran ciudad zarandeada por los contrastes entre los avances sociales y las nuevas ideologías y unas estructuras políticas casi medievales, fue la capital cultural del pesimismo. Banshee, una pequeña ciudad en la que conviven la tecnología casi mágica del siglo XXI con la filosofía de Hobbes y la comunidad amish, es también la capital televisiva del pesimismo. Stars Hollow, sin embargo, siempre será la capital del optimismo para los que creemos que el corazón de Lorelay Gilmore es más fuerte que los puños de Lucas Hood. Al menos, en la ficción.