07 febrero 2014

CONTRA LA DUQUESA DE ALBA


Hay que fastidiarse. Condenan a “Sálvame” y a Telecinco por intromisión ilegítima en el derecho al honor e intimidad y no lo podemos celebrar como se merece. La Sala Primera del Tribunal Supremo ha hecho su parte arreando un buen guantazo donde más duele (en la cartera) a una manera perversa, denigrante -y, encima, ilegal- de entender la televisión y el entretenimiento: ha confirmado que debe pagar 300.000 euros por difundir una conversación telefónica y realizar sobre ella comentarios jocosos. Pero una sombra eclipsa tan buena noticia: la pasta es para la duquesa de Alba, una señora de vida regalada que acumula tantos títulos nobiliarios e injustos privilegios (perdón por las redundancias) que su simple enumeración hace que la página de Wikipedia que los recoge sea más larga y aburrida que la dedicada a la lista de los reyes godos.

Aquí el error de “Sálvame” y Telecinco fue no tirar de la cantera. Y mira que tienen cantera. Cuentan con cientos de personajes que no siendo nada consiguieron en estos años hacerse a sí mismos labrándose un desprestigio que los hace merecedores de un desprecio que se han ganado a pulso. Pudiendo contar con esta clase emergente de espabilados y vividores de la casa, ¿por qué recurrir a la vieja casta de espabilados y vividores de otros tiempos?, ¿por qué arriesgarse a que una sentencia te obligue a darles aún más dinero fácil a los miembros de linajes caducos que ya lo tienen todo desde la cuna sin necesidad de haberse ganado el puesto sometiéndose al escarnio y la humillación pública?

“Sálvame” y Telecinco deberían aprender la lección y dejar de delinquir difundiendo conversaciones telefónicas y realizando sobre ellos comentarios jocosos si se trata de rancios personajes de otra época. Vivimos en una sociedad moderna y abierta en la que se puede hacer eso mismo, pero con personajes que se merecen ese trato denigrante por su propio demérito.