20 febrero 2014

¡SIEMPRE CON LAS VÍCTIMAS!


Encender la tele y criticar la monarquía es fácil incluso con los ojos cerrados. Basta con poner un informativo: hay que ver lo que hay que oír. Rebosa si pones el cada vez más vergonzoso “Audiencia abierta” (mañana de los sábados en La 1), un espacio a medio camino entre el descarado publirreportaje institucional y la grosera propaganda oficial. Pero deberíamos ser más honrados, ampliar el foco y reconocer los méritos de la Familia Real cuando alguno de sus miembros traspasa la barrera de lo previsible y se moja en asuntos de gran actualidad y hondo calado social. Como hizo el otro día el príncipe Felipe. Nadie le hizo caso ni reconoció su valor. Seamos valientes y hagámoslo aquí.

El príncipe mostró su apoyo a las víctimas de los desahucios, de las cuchillas de las vallas de Melilla, de las pelotas de goma en el mar de Ceuta, de la criminalización de la inmigración y la pobreza, de la venta de preferentes a ahorradores engañados, del paro, de la reforma laboral, del cierre y deslocalización de empresas que no se conforman con ganar mucho dinero y marchan para ganar muchísimo dinero, de la subida constante y abusiva del precio de la electricidad, de una flexibilidad laboral en la que siempre toca al empleado ser el flexible, de una moderación salarial en la que solo se modera el salario del trabajador. ¡Y es solo el principio!

Sorprende más que esta declaración pasara desapercibida sabiendo que el  príncipe la hizo para Intereconomía:

- “Ahora que es ambiguo el apoyo de las instituciones con las víctimas, querría un ‘siempre con las víctimas’ ”.
- “El problema es que, como no hacemos ningún aparte con los medios, hay que equilibrar…”.
- “Ah; es que, como era fácil el ‘siempre con las víctimas’… ¡siempre con las víctimas!”
- “Sí, eso es por descontado. Siempre lo estamos”.

Olé por Felipe. Y no me digáis ahora que hablaban solo de víctimas del terrorismo. Habría que ser muy retorcido para suponer que, en español, “víctimas” y “víctimas del terrorismo” son sinónimos.