15 febrero 2014

EL OBJETIVO OSMIN


Lo malo de “El método Osmin” (noche de los viernes en Cuatro) es que el método que aplica Osmin es malo, pero no es lo peor. Con esfuerzo, trabajo y dedicación, ese ser vivo ha experimentado sobre sí mismo en un largo proceso de ensayo y error que le ha permitido ir acumulando laboriosamente un enorme montón de conductas contraproducentes, tareas molestas y hábitos nocivos capaces de evitar que un ser humano lleve una vida plena y digna de ser vivida. El espíritu engreído y fanfarrón de Osmin le impiden atesorar semejante cantidad de porquería para sí solo, por lo que ha decidido compartirlo con todos aquellos mentecatos que se ponen en sus manos y con todos aquellos incautos que quieren asistir al espectáculo viéndolo por la tele.

Pero, ya lo decía al principio, el método que aplica Osmin no es lo peor. Al método alude el título del programa para que nos quedemos en lo malo y no nos demos cuenta de que detrás hay algo peor que hacer el estúpido por la calle, que soportar humillaciones, que seguir dietas insanas, que mantener abstinencia sexual y que mandar la dignidad personal a freír churros durante treinta días. Lo realmente espeluznante de “El método Osmin” es el objetivo que persigue, el fin que busca, la meta que pretende: ser como es él.

Y, ay qué miedo, todo parece indicar que el método que en el pasado siguió Osmin para ser el actual Osmin de “El método Osmin”, es el método que ahora aplica Osmin en “El método Osmin” a personas que en el futuro serán como el Osmin de “El método Osmin”. Un auténtico desastre porque sin duda el procedimiento funciona: ahí lo tenemos a él de prueba. Pues vayámonos preparando para la segunda parte del programa: “El resultado Osmin”. Osmin volverá y será millones. Que Dios nos coja confesados.