27 abril 2014

HUSO Y DESUSO


Nuestros horarios televisivos son tan locos y los programas de la noche acaban tan tarde que la vida de los españoles se descabala. También las familias se resienten, así que no es de extrañar que Ana Mato, ministra de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, lleve unos meses prestándole una especial atención. Hace bien. Si el problema de los horarios televisivos se resolviera, la vida familiar mejoraría tanto que dejarían de producirse situaciones indeseables. Ya saben, como la existencia de señoras soñolientas que no se enteran de que su marido tiene un nuevo Jaguar en el garaje, de que sus hijos gastan un dineral en el confeti de sus fiestas de cumpleaños, o de que la familia hace viajes con todos los gastos pagados. Menos mal que estamos en España y que luego no pasa nada, que si no hay quien podía llevar un disgusto.

Volviendo a Ana Mato, el problema es que habla de este asunto para no afrontarlo realmente. Recomendó primero que se adelantara el horario de emisión de los programas de máxima audiencia. Pide ahora que se adelanten los informativos de la noche. Decir estas cosas no sirve para nada. Hablar podemos hacerlo todos, pero un Gobierno con mayoría absoluta puede hacer más. Si quiere, puede cambiar la hora y devolver el anterior uso horario a nuestro huso horario. Pero no. Ella habla y ya está. Es como si un señor fuera elegido por Dios para ejercer el poder absoluto en un Estado que es sede de una poderosa organización internacional, y se limitara a decir que le gustaría que esa organización fuera pobre. ¡Con lo fácil que es conseguir eso!

Así que ahí tenemos a la ministra repitiendo lo que ya dijo la Comisión para la Racionalización de los Horarios. Un blablablá que hasta ahora solo ha servido para que le dedicara un reportaje “Informe Semanal”. No lo habrán visto: el veterano programa sabatino siempre fue tras el “Telediario” de la noche, pero la actual dirección de TVE ha decidido trasladarlo a las tantas.