03 abril 2014

UN MONO CON ANALGÉSICOS


Ni copago, ni repago, ni multas. La financiación de la sanidad se arregla poniendo en Urgencias a un mono con una caja de analgésicos. Antes de pasar a una sala de espera abarrotada, cada usuario debe acercarse al mono, pedirle unas píldoras y tomárselas. Hecho esto se irá por donde han venido, pero aliviado y feliz por no haber importunado con tonterías al sistema y por haber resuelto el problemilla que le llevó hasta allí con unos gastos mínimos: lo que cuestan unas aspirinas para él y unos plátanos para el mono. Se trata de aplicar lo que dijo el añorado doctor Greg House al entrar en una sala de espera: “Soy especialista en diagnóstico y además en enfermedades infecciosas y nefrología, además soy el único médico del hospital que está aquí contra su voluntad. ¿Verdad, cariño? -añade mirando a la añorada doctora Lisa Cuddy-. No se apuren, la mayoría de sus casos los resolvería hasta un mono con un frasco de analgésicos”.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial, prefiere multar a quien use mal el sistema sanitario y acuda a urgencias por una tontería: “¿Una herida en una rodilla, una picadura de mosquito, un grano en la nariz o un niño con mocos son motivos de urgencia hospitalaria? De estas cuestiones es de lo que estamos hablando”.

Se equivoca, es mejor un mono con analgésicos. Además del ahorro que supondría, descongestionaría el sistema sanitario y evitaría que el usuario se llevara un disgusto cuando el médico le dijera que en vez de sufrir un reconfortante problema grave (y por tanto gratuito), debe darle una mala noticia: que tiene una tontería de nada y la consiguiente multa por colapsar la sanidad.

¿Y si la herida seccionó una arteria, la picadura contagió la malaria o el grano es una buba de la peste negra? Pues mala suerte. En efecto, un mono con aspirinas es como quedar en casa sin ir a urgencias: puede resolver la mayoría de los casos, pero no todos. Los demás morirán habiendo evitado una multa por molestar con tonterías. A no ser que se crucen por la calle con House, especialista en diagnóstico, y les note algo raro.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Una herida en una rodilla, una picadura de mosquito, un grano en la nariz o un niño con mocos son motivos para ir al ambulatorio más cercano, y que allí, el médico de guardia atienda.

Si lo soluciona él, perfecto, y si es más grave, ya dará un volante para ir a urgencias.

Si la herida seccionó una arteria, entonces lo normal es ir directamente a Urgencias, y nadie con media uña de frente lo consideraría una visita innecesaria.

Si la picadura contagió la malaria, bueno, no se cómo de probable es eso en España...

Si el grano es una buba de la peste negra, 3/4 de lo anterior...

Anónimo dijo...

Le de a enviar antes de tiempo...

En los 2 últimos casos, se depende de la profesionalidad o conocimientos del médico.

Puede ser que en el ambulatorio vean rápido lo que es y llamen ellos mismos a la ambulancia...

O puede que el médico de urgencias diga con toda su buena fe que no es nada, aplique una pomada, una gasa, y te mande a casa.

Sergio Pascual dijo...

La crítica en versión radiofónica acá:

http://www.ivoox.com/un-mono-analgesicos-antonio-rico-en-audios-mp3_rf_2991111_1.html

www.laboratorioderadio.com