18 mayo 2014

"EL INTERMEDIO" EN VIÑETAS

(Advertencia previa: esta columna sólo va a poder ser comprendida por aquellos lectores que superen los cuarenta y pico años de edad.)

¿Se acuerdan, queridos amigos, de una colección de la Editorial Bruguera llamada Historias Selección que devorábamos cuando éramos niños? Quizá el nombre de la colección no les diga nada, pero seguro que van a caer en la cuenta si les cuento que eran aquellos libros con novelas de aventuras clásicas -Verne, Salgari, Stevenson- en cuyas páginas pares aparecía el texto de la historia, y enfrente, en las páginas impares, aparecía un cómic que resumía lo que se narraba en la página anterior. ¿A que ahora sí se acuerdan? “Moby Dick”, “Aventuras de un soldado de Napoleón”, “Veinte mil leguas de viaje submarino”. ¿Y qué hacíamos todos, absolutamente todos los críos? Pues, obviamente, leíamos únicamente las páginas impares, las que contenían viñetas; y saltábamos de impar a impar pudiendo leer “La cabaña del tío Tom” en menos tiempo del que tardaba Gloria Fuertes en leer alguno de sus deslumbrantes poemas.

Aquellos libros han dejado de publicarse, pero los cuarentaymuchoañeros podemos volver a disfrutar a diario del placer de leer el cómic de la realidad en vez de su texto. Yo, al menos, tengo esa deliciosa sensación cada día -y son cada vez más frecuentes- que elijo como informativo nocturno “El intermedio” en vez de los telediarios al uso. A partir de las ocho, laSexta comienza “laSexta Noticias”, pero nadie se va a dar cuenta si te lo saltas y esperas hasta las nueve y media para ver las historias gráficas que nos ofrecen Wyo y Sabatés. Muchas veces los bocadillos de Dani Mateo explican mejor la situación española que los titulares que se emitieron hora y media antes. Y siempre las viñetas gráficas de Gonzo ganan en potencia narrativa a los párrafos literarios de Cristina Saavedra. Ver “El intermedio” es como volver a leer aquellos libros de la Editorial Bruguera; sólo ha cambiado Miguel Strogoff por Miguel Arias Cañete.