17 mayo 2014

POR ESCRITO


Por escrito. A partir de ahora quiero todos los debates electorales por escrito. Se reúnen los postulantes -qué palabra tan preciosa- en una sala, discuten cuanto quieran discutir, y después se transcribe el texto y se envía por email a toda la ciudadanía que lo solicite. Es la única esperanza que le queda a nuestra democracia de no convertirse en una mascarada, y la única posibilidad que tienen los debates electorales de no convertirse en el gran festival publicitario del año. ¿La frase Miguel Arias Cañete se mostró menos campechano de lo que nos tiene acostumbrado” es de tipo político? ¿Algún voto se ha decidido debido a que Elena Valenciano demostró un temperamento más vivo y estuvo más sonriente en la segunda mitad del debate?

Y, sin embargo, son consideraciones de este tipo las que ayer escuchábamos en todas las tertulias para sentenciar quién de los dos había “ganado” el enfrentamiento. No hablo de tuiteros impulsivos; hablo de la flor y nata de los analistas políticos profesionales de nuestro país. No escuché en ningún momento analizar el contenido de lo dicho, sino el estilo con el que se dijo. Todo el mundo dio por obvio que la razón en el debate la tiene el que da la impresión de tenerla, aquél que un no hispanoparlante consideraría que ha ganado atendiendo al lenguaje corporal, al tono de voz o a cualquier otra cosa que importa una mierda seca a la hora de decidir quién gobierna Europa.

Así que, a partir de ahora, por escrito. Y en tipografía sans serif, que es más aburrida. Para que sólo importe lo que se dice y no cómo se dice. Es cierto que así la audiencia sería mucho más baja, pero no nos pongamos exquisitos: el debate fue seguido por menos de un 10% de los espectadores. El 90% restante prefirió “Supervivientes”, ¿saben por qué? Porque Rosa Benito tiene un temperamento más vivo que Elena Valenciano, Amador Mohedano es más campechano que Miguel Arias Cañete, el enfrentamiento entre ambos no está guionizado en cinco periodos temáticos de diez minutos cada uno. Y porque es muy difícil que se establezca una grosse koalition entre Rosa y Amador.