12 mayo 2014

¡JEHOVÁ, JEHOVÁ, JEHOVÁ!


En 1968, España fue a Eurovisión y dijo “Jehová”. Desde entonces, nos están lapidando para que paguemos nuestra culpa. El sábado por la noche cumplimos cuarenta y seis años recibiendo pedradas por haber ofendido al Dios de las televisiones tomando su nombre en vano. Como le pasó a aquel pobre viejito que fue lapidado en “La vida de Bryan” por decir “¡Este bacalao es digno del mismo Jehová!”. Creíamos que Massiel cantaba un inocente “La, la, la”, pero seguro que en alguna lengua semítica eso significa “Jehová” y la armó gorda. Sin mala intención, como el viejito, pero la armó. No hay otra explicación. Por eso todavía anteayer se acercó a nosotros una de esas señoras que se ponen barba para poder participar en las lapidaciones y nos atizó una buena pedrada al grito de “Rise like a phoenix”, que será una vieja maldición judía.
                            
¿Están alejados los políticos profesionales del día a día de los ciudadanos, de su vida diaria, de sus afanes cotidianos? Sí. El sábado, “laSexta noche” emitió un debate sobre las elecciones europeas con candidatos del PP, PSOE, IU y UPyD. Ninguno dijo nada sobre el “Festival de Eurovisión” que simultáneamente emitía La 1. Sufrimos recortes presupuestarios en todo, sanidad y educación incluidas. A la vez, pagamos nuestra participación en “Eurovisión” como si fuera una condena sin remisión desde tiempos de Massiel. Su triunfo mantiene encendida la llama de la esperanza en una parte de la población que no solo cree que ganar en “Eurovisión” es importante, sino que cada año afirma que, esta vez sí, vamos a repetir triunfo y ganar como hizo aquella vez Massiel. Así que seguimos pagando por aquello.

Los políticos se atrevieron a cambiar la Constitución porque eso no compromete a nada, pero ninguno osa abrir el melón eurovisivo. No nos queda otra que enfrentarnos a la lapidación eurovisiva aceptando lo inevitable y, como el viejito, repetir bailando: “¡Jehová, Jehová, Jehová!”.