20 septiembre 2014

CONTRA LO NUEVO

Uno de los mitos más extendidos en la sociedad actual tiene que ver con el valor positivo que se da al adjetivo “nuevo” y el plus de deseabilidad que cualquier fenómeno adquiere por tratarse de una “novedad”. Un país nuevo. Una nueva forma de hacer política. Nuevas experiencias. Un nuevo refresco. En principio, no habría ningún motivo para considerar que algo nuevo sea mejor o peor que algo que ya existe. Una nueva serie no tiene porqué atraernos más que una que vaya por su tercera temporada. Casi prefiero contraer una enfermedad ya conocida que una nueva enfermedad. Aunque el hecho de que uno de los contrarios de “nuevo” sea “viejo” -palabra con pésimas connotaciones en nuestra cultura actual- proporciona a aquel vocablo una cierta ventaja de partida, no cabe duda de que la tiranía de “lo nuevo” la implantó hace décadas la publicidad comercial que busca dar salida a un mercado sobresaturado de productos. Que algo sea bueno porque es nuevo -y por tanto hay que adquirirlo o votarlo o beberlo- lo inventaron la Coca Cola y la moda.

Viene esto a cuento de haber leído unas declaraciones de Andréu Buenafuente en donde aseguraba haber trabajado mucho para traer grandes novedades a su nueva temporada de “En el aire” -que comienza el próximo lunes-. ¿Por qué? Es el mejor comunicador de España y conduce como nadie un formato solidísimo con décadas de consolidación a sus espaldas. Jay Leno presentó durante veintidós años “The Tonight Show” sin introducir novedades cada otoño. Y sustituyó a Johnny Carson, que hizo lo mismo durante treinta años. Letterman lleva haciéndolo otros treinta años en su programa. Los tres son referentes de la buenísima televisión. La inmensa mayoría de las innovaciones genéticas que aparecen en los organismos consolidados son desadaptativas y malogran a sus ejemplares. Que Buenafuente siga haciendo el late night perfecto que sabe hacer y que “Gran Hermano” nos ofrezca en su nueva edición la novedosa novedad de que Mercedes Milá estará dentro de la casa. Fíjate.