19 septiembre 2014

¡EH!, MI AMIGO SÁNCHEZ


Hoy esas cosas ya no pasan, pero hace unos años hubo un ministro de Educación y Cultura que, durante el ejercicio de su cargo y en plena posesión de sus facultades mentales, accedió a salir en una serie de televisión en la que se interpretaba a sí mismo realizando un simpático caso de tráfico de influencias de andar por casa. Un cachondo, el tío. Se trataba de Mariano Rajoy y, aunque el resultado dejó mucho que desear, siempre puede alegar en su descargo que accedió a realizar el cameo en aquella serie de medio pelo (“Jacinto Durante, representante”) porque se lo mandó su asesor y no podía negarse a colaborar con TVE, la cadena de todos por todos con todos para todos y eso.

El miércoles por la noche, el líder del PSOE, Pedro Sánchez, acudió como invitado a “El hormiguero”. Como hacen quienes promocionan una película, una serie o un disco, Sánchez participó en todas las bromas, juegos y actividades que le propuso Pablo Motos y su tropa con el buen rollo que la situación requiere (aunque con un poco menos de buen rollo que Diego “El Cigala”). El resultado es mejor que el que obtuvo Rajoy como actor hace catorce años, pero sigue siendo desconcertante. En su descargo no puede usar de coartada que se trataba de colaborar con TVE porque fue en Antena 3, pero sí que fue una decisión de su asesor, decidido a aplicar aquí el modelo de político norteamericano que acude a los shows televisivos a demostrar que no es un ser distante y acartonado, sino una persona con sentido del humor, ingeniosa, cercana, simpática y cómplice.

Vale, tío, eres mi colega, pero es que, también anteayer, llamaste en directo a “Sálvame” para hablar con Jorge Javier Vázquez y pedirle que no dejara de votar al PSOE por un quítame allá ese alcalde socialista que permite el Toro de la Vega en Tordesillas. Y, eh, mi amigo Sánchez, aquí no vale echarle la culpa a tu asesor porque la cuestión no es por qué llamaste a semejante programa sino qué demonios hacías viéndolo.