26 julio 2010

44 MILLONES DE CAMISETAS

Venga, vamos a echar cuentas. Para ganar el Mundial de fútbol hacen falta once titulares y algunos suplentes. Uno para ganar el Tour. Otro para ganar en el tenis. Un tío que conduzca Fórmula 1 a toda hostia. Y unos cuantos chavaletes en moto que parezca que un día se van a matar, pero nadie dice nada porque van los primeros. Y un gigante que juegue al baloncesto en la NBA para que los telediarios den los resultados de allí como si fueran de aquí. Pon unos cuantos más para ganar alguna medalla en los Juegos Olímpicos y otros pocos surtidos para que en los equipos españoles no todos sean extranjeros, que iba a cantar mucho. Si echamos cuentas, con cien deportistas nos las apañamos de sobra.

Cien tíos (bueno, y tías) como toros (bueno, y como vac…, quiero decir, auténticas campeonas) nos bastan para que el deporte español sea un negocio rentable. Muy rentable. Así que no hace falta que el Estado se empeñe en mejorar nuestra dieta y nuestros hábitos. Con cien deportistas profesionales no hace falta que la peña haga deporte por el placer de sentirse bien y disfrutar de una vida sana y plena. Enfermar llevando una vida sedentaria y consumir todo lo que las grandes industrias producen para nosotros ayuda a la economía. Igual que las posteriores dietas, curas de adelgazamiento y enfermedades crónicas.

Así que tienen razón los contertulios que compiten entre sí a ver quién es más ultra (en las cadenas minoritarias de la TDT que compiten entre sí a ver quién más ultra es) cuando critican las medidas que quieren tomarse en los centros educativos para que los niños y jóvenes se alimenten bien y no tengan peor salud que sus abuelos. Esas cadenas que se mueren de ganas de que hablemos de ellas hacen bien en criticar estas medidas porque nuestra economía no necesita ciudadanos sanos y en forma, sino dóciles consumidores y cien deportistas profesionales que lo ganen todo... y a los que imitar como ya lo estamos haciendo: comprando camisetas como las suyas. 44 millones de camisetas.