02 abril 2011

¡METE MIEDO!


Una ventaja añadida de los niños pobres es que no hay que pixelar sus caras

La ministra de Bienestar Social de Filipinas ha criticado al programa de canal TV5 “Willing Willie” (en el que se dan regalos a los participantes a cambio de que actúen en el escenario), por abusar y humillar a un niño de seis años de una familia pobre que, llorando, tuvo que imitar el baile y contoneos de una bailarina de striptease para ganar diez mil pesos (162 €). El público no paró de reír durante el espectáculo y el presentador, que hace cinco años fue noticia porque más de 70 personas murieron al producirse una estampida en la cola para participar en otro programa suyo, se mostró encantado: “Es obvio que lo hace a regañadientes, pero tiene que hacerlo por su familia”. ¿Qué llama la atención de esta noticia? Sírvase usted mismo la respuesta que le apetezca:

1. Que no diga los datos de audiencia que obtiene el programa para poder calcular cuánto tardaremos en disponer de una adaptación española del espacio.

2. Que esta innovación televisiva no se haya producido en alguno de los lugares habituales en los que la televisión nacional se inspira para copiar la programación que nos vende: Estados Unidos, el norte de Europa o Italia. Debemos abrir nuestras mentes y no esperar siempre lo peor de los mismos sitios.

3. Que la ministra de Bienestar Social se queje porque una innovadora iniciativa privada evite gastos sociales, permita bajar más los impuestos reduciendo un poco más la presencia del Estado totalitario en la sociedad, y, encima, saque pobres de las calles: menos pedigüeños molestando a los turistas y más artistas televisivos que aprenden desde niños la importancia de la fama y que la fama cuesta.

4. Que después de tantos años descendiendo a los más lúgubres abismos televisivos podamos comprobar que todavía hay quien nos lleva unos cuantos peldaños de ventaja.

5. Que justo un programa tan lamentable con un suceso tan deleznable se haya producido en una cadena que, vaya por Dios, se llama TV5. Será casualidad o será puntería, no lo sé, pero mete miedo.