12 abril 2011

¡NO OS INDIGNÉIS!

Que si hay que indignarse, se indigna uno, pero indignarse por nada es tontería. En general nos sobran los motivos para indignarnos, que se lo pregunten a Stephane Hessel; y en particular nos sobran los motivos para indignarnos con Telecinco, que se lo pregunten a cualquiera. Pero indignarse por minucias como hace a la duquesa de Alba es correr tras nimiedades que no van a ningún lado.


La duquesa está indignada, ¿qué tendrá la duquesa? Pues, verán, los lamentos se escapan de su boca de… eh, de su boca porque Telecinco está siendo muy requetemala con ella en ese peñazo de miniserie que es “La Duquesa” dedicada a su ombligo y circunstancias. Se ve que Telecinco fue superbuena hace un año cuando emitió la primera parte de la miniserie, porque la duquesa no se quejó entonces. Pero la segunda parte, estrenada la semana pasada, es otra cosa: dijo cosas feas de su marido y ella responde indignada anunciando una demanda a Telecinco.

A ver, duquesa. Con su actitud sólo consigue promoción para Telecinco, que emite hoy martes el final de esta segunda parte de la miniserie. Debería haberse indignado usted cuando hubiera terminado, dejando así a Paolo Vasile sin promoción gratuita. Eso sí que le fastidiaría, porque una demanda más no menos le da lo mismo. La paga y la olvida. Hace un año, más de cuatro millones de personas vieron la primera parte de la miniserie. La semana pasada la vieron poco más de millón y medio. 45 millones pasamos de “La Duquesa” y, con perdón, de usted. Estas cosas pasan. Es que el año pasado usted era “Duquesa” y ahora es solo “duquesa”. Es que el año pasado no tuvo competencia y este año sufrió el simbólico ataque de “14 de abril. La República”. Y si su pública indignación sirve para subir la audiencia de Telecinco, permitirá que gane lo suficiente como para reírse de su demanda y las que vengan. ¡No os indignéis!: indignarse para nada, compréndalo duquesa, es tontería.