16 abril 2011

TELEDIARIO MARAGATO

Tardaron en llegar los telediarios maragatos, pero por fin están aquí. Según iban iban apareciendo nuevas cadenas de televisión, la competencia entre los informativos se iba acentuando. Hasta ahora todos los intentos por diferenciarse consistieron fundamentalmente en introducir en el menú informativo más sucesos, noticias curiosas y crónica social. Ya saben: es que es lo que pide el público y blablabla. También alteraron las horas a las que abren el comedor (una hora, media hora o unos minutos antes de la hora de inicio del tradicional “Telediario” de TVE, la referencia a batir). Pero es ahora cuando, por primera vez, llegan los informativos maragatos.

Quien vaya a la comarca de la Maragatería (provincia de León) puede probar el cocido maragato. Fuera porque no querían comer al final la carne ya fría o fuera porque “De sobrar, que sobre la sopa”, el caso es que el cocido maragato se come en el orden inverso al habitual. Primero se sirven las carnes del cocido, variadas, abundantes y contundentes. Con eso hay quien considera que ya está alimentado. Pero luego llega el resto: las fuentes con los garbanzos, el repollo y las verduras, y, entonces, cuando uno no puede más, llega la sopa de fideos. Después no queda otra que dar un paseo por Castrillo de los Polvazares para ayudar a hacer la digestión.

Ahora por fin se puede comer el cocido maragato informándose maragatamente. En laSexta, a la una y media empiezan los deportes. Variados, abundantes y contundentes. Con eso hay quien considera que ya está informado. Pero luego, a las dos, llega el resto: nacional, internacional, casos de corrupción, la última alarma en Japón, y, entonces, cuando uno no puede más, llega la sopa de curiosidades. Cuando empiezan las noticias de las tres es mejor que te pillen por la calle dando un paseo

1 comentario:

Luna dijo...

Ni dándose veinte paseos por Castrillo, se baja el cocido.
La primerta vez no conseguí pasar del primer plato.
La segunda comí menos y llegué a la sopa.
Los del restaurante La peseta, me riñeron. Había que comerse todo, me dijeron.

Saludos