09 abril 2011

VAYA MOTA DE POLVO



Durante años el pensamiento de que el ser humano era sólo una minuscula mota de polvo viviendo una minuscula fracción de tiempo en una esquina de un universo descomunalmente grande me producía un ligero vértigo de ansiedad existencial. Recuerdo exactamente el momento en el que esto cambió: era 2002 y esperaba para cruzar el semáforo que separa la Plaza de la Escandalera y el Teatro Campoamor en Oviedo cuando me di cuenta de la extraordinaria grandeza del ser humano, capaz de descubrir a su alrededor un universo tan inabarcablemente magnífico. Las dimensiones gigantescas del cosmos agigantaban ahora al ser humano que las conoce en vez de empequeñecerlo. En ese momento y en ese lugar entendí que la grandeza de lo que descubrimos ha de indicar la grandeza del descubridor. El objeto conocido nos habla del sujeto que lo conoce. Sólo somos una mota de polvo, pero esa mota de polvo es la que está construyendo detalladamente esa inmensidad ante la que nos sentimos minúsculos. Vaya mota de polvo.

Hoy es un día televisivamente feliz porque Canal+ estrena “Planeta Humano”, la última absoluta maravilla de la BBC acerca del animal más fascinante de todos: usted y yo pensando sobre las galaxias en un semáforo del centro de una pequeña ciudad. Es una especie animal capaz de pescar tiburones bajo el hielo del Ártico, capaz de cazar en la llanura mongola gracias a aves entrenadas, capaz de viajar a través de miles de kilómetros de túneles subterráneos construidos bajo las ciudades europeas. Pero cuando vea boquiabierto estos increíbles documentales en Canal+ cada sábado a las 20:00 no olvide que el mayor prodigio de la especie humana al que está asistiendo no tiene que ver con trenes o con tiburones. Más que sorprenderse por cómo un ser humano utiliza su ave de cetrería, sorpréndase por como un ser humano hace un documental sobre cómo un ser humano utiliza su ave de cetrería. Hombres haciendo un documental sobre hombres en una esquina del universo que los hombres hemos descubierto.