28 abril 2011

SANGRE Y ESPECTÁCULO

Ah, no. Eso sí que no. Si los tribunales tienen que multar a Miguel Ángel Rodríguez por algo que ha hecho mal, que le multen. Que le multen si es un facundo bocazas que insulta llamando de forma reiterada “nazi” a un médico acusado de realizar sedaciones irregulares al que los tribunales ya habían declarado inocente. Que le multen si es un deslenguado lenguaraz que llama nazi a quien le sale de las narices porque, según él, “aquel que mata a la gente sin permiso es un nazi, siempre es así de toda la vida”. Igual que deberían multar a quien le llamara a él “fascista” porque no conoce el significado de las palabras y las usa según su conveniencia, o quien dijera que él es un “neonazi pelele correveidile que responde a la voz de su amo” sin comprobar lo que significan estas palabras o cambiando su significado a su antojo solo para ofender y no decir lo que cree cierto. Que le multen si tienen que multarle, pero que tengamos que pagarlo nosotros, de eso nada.

MAR se defendió ante el juez diciendo que usó estos insultos en “59 segundos” y “La noria” porque la tele es así, que él solo es un mandado. El juez lo dio por bueno y dictó sentencia estableciendo que TVE y Telecinco son responsables solidarios y deben pagar con MAR una multa de 30.000 euros. Telecinco sabrá lo que pide a sus trabajadores, allá ella y su forma de entender el negocio, pero no podemos admitir que TVE sea igual. TVE debería no solo recurrir la sentencia, sino denunciar al juez que la acusa de azuzar a sus invitados. Pagar sería no solo hacer pagar a todos los españoles por lo que dijo semejante exportavoz del Gobierno, sería asumir que es cierto que el problema de “59 segundos” no es que haya que resumir los argumentos y razonamientos en menos de 59 arbitrarios segundos, sino que ese tiempo no está concebido para ofrecer a quienes pagamos las multas argumentos y razonamientos, sino sangre y espectáculo.