15 febrero 2013

ACCESO A LAS ARMAS



Podemos aceptar como definición de trabajo que un guionista es alguien que planea asesinatos. Un guionista de televisión, me refiero. Un guionista de televisión que trabaja en series de ficción, me refiero. Un guionista de televisión que trabaja en series de ficción estadounidenses, me refiero. También hace otro tipo de tareas: se inventa historias de amor, hace juegos de palabras, plagia y/o recicla ideas antiguas y/o europeas ad nauseam. Pero sobre todo planea asesinatos. Un asesinato por capítulo (“Bones”), un asesinato a lo largo de toda una serie (“Twin Peaks”). Un asesinato que necesita de un genio moderno y extravagante para ser resuelto (“Elementary”), un asesinato que necesita de un genio sencillo y clásico para ser resuelto (“Colombo”). Un asesinato que pondrá en jaque a las unidades más avanzadas de la policía científica (“CSI”), un asesinato que pondrá en jaque a una encantadora señora de provincias (“Se ha escrito un crimen”). Un asesinato sin más justificación que el carácter psicopático del asesino (“Mentes criminales”), un asesinato con sus móviles económicos y pasionales de toda la vida (“Kojac”). Un asesinato cometido en el pasado (“Caso abierto”), un asesinato cometido en el presente (“Life”). Un asesinato narrado desde el punto de vista del asesino (“Dexter”), un asesinato narrado desde el punto de vista de la policía (“NAVY: Investigación criminal”). Un asesinato resuelto gracias a las matemáticas (“Numb3ers”), a un coche que habla y toma decisiones (“El coche fantástico”), a los fingidos poderes paranormales del investigador (“El mentalista”), a las habilidades de un psicólogo para interpretar expresiones faciales (“Miénteme”), a un perro (“Rex, un policía diferente”), a Chuck Norris (“Walker Texas Ranger”).

En EE. UU. se comete un asesinato real cada siete minutos y un guionista de televisión se inventa un asesinato ficticio cada seis. En su discurso sobre el estado de la Unión de anteayer, el presidente Obama propuso una serie de medidas para controlar el acceso a las armas en su país.