08 febrero 2013

CHORIZORRADIACTIVIDAD


A estas alturas de año muchos españoles ya hemos abandonado nuestros buenos propósitos para 2013. No hacemos tanto deporte como nos propusimos, no aprendemos tanto inglés como pensamos y no dejamos de fumar como nos prometimos. Ni siquiera vemos menos tele. De hecho, vemos más. Y más con el frío que hace fuera de casa. Y mucho más con lo caro que resulta salir de casa después de lo caro que es tenerla. Así que tragamos tele como si estuviésemos encerrados en un refugio nuclear y no pudiéramos hacer otra cosa. Pero, albricias, sí que hay un buen propósito que estamos consiguiendo, un buen propósito que no figura en las listas clásicas de buenas intenciones pero que nos hacía falta como el comer: ver mejor tele.

La noticia no es que el pasado mes de enero, por primera vez desde hace siete años, Antena 3 fuera la cadena más vista. La noticia es que por primera vez Antena 3 fue más vista que Telecinco desde que decidió dejar de competir con ella copiando su mismo modelo de televisión. Antena 3 renunció al cotilleo y la telerrealidad como columna vertebral de la programación y cada vez le van mejor las cosas. Puede ser simplemente que, cuando se ven de media más de cuatro horas diarias de televisión, incluso los masoquistas audiovisuales acaban hasta el culo de telebasura. Aquí preferimos hacernos la ilusión de que vamos prefiriendo ver tele menos mala.

El caso es que, en esta misma línea, hay otras buenas noticias: parece que incluso empezamos a preferir el “Salvados” de Jordi Évole al “Sálvame” de Jorge Javier Vázquez, “El intermedio” de Wyoming a “El hormiguero” de Pablo Motos. Évole y Wyoming hacen televisión de entretenimiento porque entretienen, y tele divertida porque divierten; pero su éxito está en que, además, son la paloma del arca de Noé: traen a nuestro búnker doméstico información vital sobre cómo evoluciona en el exterior la insidiosa chorizorradioactividad que hace el ambiente exterior tóxico e irrespirable.