03 febrero 2013

CIUDADANOS DE CALIDAD


Queremos “turismo de calidad”, dicen y repiten. Tanto que nos acostumbramos a oírlo sin poner el grito en el cielo: lo que España necesita es ofrecer servicios de calidad para atraer turismo de calidad formado por turistas de calidad que busquen destinos de calidad. En un rincón de la memoria, aquel turismo de tú a tú de “Un país en la mochila”, aquellos viajes con el pequeño presupuesto de La 2 y el gran corazón de José Antonio Labordeta se esconden avergonzados. Y surge la duda: ¿logramos ser dignos turistas de calidad cuando viajamos o nos quedamos en visitantes molestos?

Peor aun: ¿vieron “Ricos sin crisis” en el “Callejeros” del viernes por la noche? Qué glamour, qué lujo, qué rendida admiración destilaba el reportaje (“¡Guau!”, decía la reportera) ante el despliegue de suntuosa ostentación y refinamiento impostado de la élite económica. Democracia igualitaria: da igual que los ricos sean españoles o extranjeros, nobles o plebeyos, viejos o nuevos ricos; lo importante es que sean ricos y vivan aquí.

Es lo que España necesita: ciudadanos de calidad. Los ricos no tienen crisis. Los ricos dan muy buenas propinas. Los ricos dan trabajo a quien les sirve. Los ricos son felices y se ríen cuando enseñan sus mansiones y esconden al servicio tras una puerta, cuando dicen que hace falta un sueldo para pagar unos pendientes de fantasía, cuando aseguran ser clase media y añaden que cada vez que compran un bolso compran dos pares de zapatos a juego de diferente número por si se hinchan los pies.

En una pausa, anuncian para el lunes en “Las mañanas de Cuatro” un “Especial España en paro”. Qué lata. Si algo nos enseña “Callejeros” cuando se transforma en “Palaciegos” es que este fastidio de la crisis, el paro y la pobreza se arreglaría fácilmente si en España hubiera más ciudadanos de calidad.