27 febrero 2013

PESADILLA SIN ESPADA

Nadie es boy scout, ni siquiera los boy scouts. No confío en nadie. Dar y tomar, bienvenidos a Washington. Son frases del congresista Francis Underwood en el primer capítulo de la serie “House of Cards” (Canal+). Bienvenidos al mundo real.

El director de “House of Cards” es David Fincher (“Seven”, “La red social”), el protagonista es Ricardo III, es decir, Kevin Spacey, y el guionista es Beau Willimon (“Los idus de marzo”). Casi nada. El resultado de tanto talento junto no es sólo un thriller político que puede verse como el reverso tenebroso de “El ala oeste de la Casa Blanca”, sino una serie de terror que deja a los personajes de “American Horror Story” a la altura de la familia Trapp. Si han visto “El silencio de los corderos”, seguro que recuerdan la cara de Hannibal Lecter en su primer encuentro con la agente del FBI Clarice Starling. Si han visto “House of Cards”, seguro que no olvidarán jamás la cara de Francis Underwood cuando mira a la cámara y confiesa a los espectadores su intención de vengarse del presidente de los Estados Unidos por no haberle nombrado secretario de Estado. Hannibal Lecter, el psiquiatra caníbal de “El silencio de los corderos” que  reconoce que se comió el hígado de un tipo acompañado de habas y un buen Chianti, da miedo. Pero Francis Underwood, el congresista que se mueve por los pasillos de Washington con elegante y fría crueldad, da mucho miedo. Y Claire, la implacable esposa de Francis, da muchísimo miedo. Es fácil defenderse de un psiquiatra caníbal. Es imposible defenderse de un político caníbal.

David Fincher dice que su serie no da cucharadas de azúcar a la audiencia, como hacía Frank Capra en sus películas. Es cierto. Por eso Canal+ no puede aterrorizarnos todos los jueves con “House of Cards” y mandarnos luego a la cama a tener pesadillas. ¿Por qué no emitir la película de Capra “Caballero sin espada” después de cada capítulo de “House of Cards”? Podemos enfrentarnos sin espada  al horror de “House of Cards” y a la mirada de Kevin Spacey, pero necesitamos tener a nuestro lado a James Stewart.