22 febrero 2013

1000 MANERAS DE MORIR



El gran Pepe Colubi creó hace años su Teoría de la Fascinación por lo Cutre para explicar por qué una persona adulta, sana y en plena posesión de sus facultades mentales se sorprende a sí mismo viendo la teletienda o un viejo capítulo de “Ana y los siete”. Como decía Felipe, el amigo de Mafalda, nunca termina uno de conocerse.

Si quieren desafiar la TFC de Colubi y, de paso, conocerse un poco más, intenten probar solo una patata frita de la bolsa de “1000 maneras de morir” en Xplora. Una sucesión de desgracias, una detrás de otra. Como aquel estúpido festival de trompazos que ofrecía hace años “Impacto TV”, pero más estúpido, con más trompazos y terminando en muerte. Con nombre y apellidos del difunto. Con todo lujo de detalles de qué órgano falló, qué daños sufrió y cuál fue, en fin, la causa última del fallecimiento. Con imágenes reales, reconstrucciones dramatizadas y animaciones por ordenador repletas de detalles escabrosos. Con todos los ingredientes necesarios para decir: “Eso no lo veo yo ni jarto vino”.

Pues me sé de uno que ya se quedó viéndolo tres veces. Y os diré por qué: por el cutre empecinamiento de los guionistas en conseguir mostrar las muertes como fruto de una forma de justicia divina que hace morir a quien, según ellos, se lo merece. Desde que ofrecen la primera imagen del futuro finado manipulan, tergiversan, son descaradamente tendenciosos: “escoria”, “estúpido”, “ladrón”, “acosador”, “mafioso”, “sabandija”, “vago”, “repugnante narcisista”… Intentan de forma alucinante que el espectador no solo desee su muerte sino que incluso disfrute cuando se produce. Es de no dar crédito: un electrocutado, ahogado, aplastado, triturado, empalado o quemado vivo cada cinco minutos. Todos malvados pecadores. Todos se lo merecían. Todos protagonistas de un microrrelato narrado con humor negro y justiciero que revisa el “Dios castiga sin palo ni piedra” y actualiza al Dios terrible del Antiguo Testamento. Fascinante.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tras dos años viendonos las caras 3 horas semanales me di cuenta de que todavia hay esperanza,existiendo gente como tú, que no sigue a la corriente... Ahora hecho de menos tus clases y cada dia te leo... Gracias por todo, has dejado huella en mi y en otras muchas personas, no dejes de hacerlo nunca

Antonio Rico dijo...

Mosquis, “Anónimo”, no sé por qué me da que tu verdadero nombre no es ese y que nos conocemos personalmente. Tal vez si dijeras el apellido o metieras la patita debajo de la puerta para que pudiera mirar…

Sea como fuera, un abrazo, muchas gracias y hasta cuando quieras.

Por otras parte, ¿tú viste alguna vez el programa ese de “1000 maneras de morir”? ¿No es acojonante?

Anónimo dijo...

Creo que tanto mi apellido como mi nombre te dirian quien soy,no hay muchas... Samantha de nombre,Benéitez de apellido y Sami pa los conocidos... la mano derecha de "Dios".
Y si,es acojonante,aplaudo la imaginación de los guionistas,yo no sería capaz de inventar tanta historia,y menos sobre muertes.

Anónimo dijo...

Desde Mordor.

Unos pocos días viendo este programa, llevaron a unos tantos más de reflexión; esta no estubo mal, muy lógica y evidente, me llevó a eso que se siente a veces cuando te encuentras delenate de una buena mierda, de un excremento humano. El problema me lo topé cuando lo intenté poner en común con el resto de seres humanos. Parece ser que lo que se presentaba tan evidente, ya no lo es tanto. Acostumbrados a tratar con excrementos humanos continuamente, su repugnante aroma a pasado a ser un sútil aroma afrutado.
No me queda otra opción que agradecer vuestro buen olfato.

Una última cuestión: parece ser que hoy me he levantado optimista y; lo que en días pasados no me suscitaba más que repugnancia; hoy me a mostrado un gran contenido didáctico.
Hasta entonces; en cierto grado, creía en la pacífica e impotente censura televisiva; a día de hoy conozco 1000 maneras de exterminar ciertos programas televisivos
!Perdón¡ de censurar.