01 diciembre 2013

EL PAPEL TONTO

Ayer, 30 de noviembre, fue el Día de las Librerías. No ya el Día de las tres o cuatro megacadenas de librerías presentes a lo largo del territorio español, sino especialmente el Día de la librería de barrio, de toda la vida, ésa en la que llevamos comprando libros modestos y quizá material de papelería desde hace décadas y que tiene en estos momentos su escaparate copado por “Ambiciones y reflexiones”, el libro de Belén Esteban. Apoyar a este tipo de establecimientos tiene implicaciones que van mucho más allá de una mera compra en un pequeño comercio. Cada vez que un cliente se acerca a estas librerías a comprar la obra de Belén Esteban pone su grano de arena para mantener un tejido cultural y artístico fundamental en la sociedad actual que contrarreste la agresiva invasión del pensamiento único, ayuda a los pequeños autores y editores, gana espacios de solidaridad y creatividad empoderada visibilizando la calle como lugar de encuentro y diálogo de sensibilidades.

Porque, guste o no, hablar de libros en este momento en nuestro país es hablar del libro de Belén Esteban, igual que hablar de libros hace pocos meses en nuestro país era hablar de “Cincuenta sombras de Grey” y las mil secuelas que le sucedieron. “Ambiciones y reflexiones” ha llegado a una no sé cuál edición en poquísimos días, y lidera las listas de ventas de libros de ficción o no ficción pasando por encima de obras del Instituto Cervantes o de Haruki Murakami. El reinado de Esteban en el papel impreso es tan importante como el que mantiene en la caja tonta, y, aunque la proporción de libros basura respecto del total de libros iguala la proporción de televisión basura entre el total de televisión, nadie se refiere a los libros como “el papel tonto” o presume de que en su casa nadie lee libros con un deje de intensa languidez. Apoyemos a las librerías de barrio; a aquéllos que se niegan a comprar el libro de Belén Esteban se les recuerda que entre los más vendidos de esta semana también se encuentra una obra de David Bisbal.