10 diciembre 2013

OFENSAS Y OBVIEDADES

Se nos ha olvidado un montón de obviedades. Obviedad número 1: los titulares del derecho al respeto son las personas, no las ideas. Ninguna persona ha de sufrir ningún tipo de perjuicio debido a sus creencias. Pero las ideas pueden ser juzgadas, valoradas en un sentido u otro, o despreciadas, en una lucha permanente que en la historia del pensamiento occidental se conoce como “dialéctica”. Nadie ha de sufrir ningún perjuicio por creer que la Tierra es plana, pero ningún creyente en la planitud de la Tierra puede invocar su derecho al respeto para impedirme decir que la idea de que la Tierra es plana es una completa soplapollez. Obviedad número 2: los elementos susceptibles de ser ofendidos son las personas, no los objetos, las ideas o los entes abstractos. Yo puedo ofender a una persona o a un conjunto de personas, pero no puedo ofender al río Ebro, a las generaciones venideras, a los mosquitos, al cálculo infinitesimal ni a España. Sí puedo ofender a los españoles, en cuyo caso los españoles me lo harían saber; y también puedo ofender a un ministro, por ejemplo de Interior, si, por ejemplo, le llamo “miserable”, pero eso no es ofender al Ministerio del Interior. Obviedad número 3: sentirse ofendido no es lo mismo que sentirse enfadado o sentirse irritado. Alguien puede sentirse enfadado o irritado si ve caricaturas de Mahoma, pero mientras no haya un ataque directo a la dignidad de ese alguien en concreto no cabe hablar de ofensa. La única persona que puede declararse ofendida por una caricatura de Mahoma es Mahoma. Otros podrán sentirse enfadados; no parece que el enfado pueda ser materia legal.

Pero como hemos olvidado estas tres obviedades, yo aprovecho la próxima Ley de Seguridad Ciudadana para saltármelas y pedir que se tipifique como infracción grave la “ofensa a la televisión” siempre que en la pantalla aparezcan contenidos que a mí me parezcan mal. Por ejemplo, siempre que aparezca el careto cerúleo y lúbrico del ministro del Interior, Jorge Fernández, parafraseando a Forrest Gump al decir “ofensa es lo que es ofensivo”. Nos ofende a la televisión y a mí. Que le multen.