08 diciembre 2013

RAJOY, DE FRENTE, SE PONE DE PERFIL


Si usted no ha visto el mensaje que grabó Mariano Rajoy para el día de la Constitución, deje de leer y póngase a verlo. Si ya lo ha visto y ha sobrevivido, tengo una pregunta para usted: ¿En que no se parecen Ronald Reagan, Juan Pablo II y Rajoy?

Hace treinta años parecía que inaugurábamos una nueva era en la que, antes que nada, había que ser actor y dominar el escenario para triunfar como líder político y social. Ahí está Toni Cantó, que inició una prometedora carrera en aquellos años de desconcierto. Pero después, gracias a George Bush II y Benedicto XVI, comprobamos que no, que por muy mala imagen que dieras en pantalla lo importante era saber rodearse de un buen equipo de profesionales que se ocupara de ese asunto.

¿Ya ha visto el mensaje de Rajoy para el día de la Constitución? Si no lo ha visto, deje de leer y póngase a verlo. Si ya lo vio, habrá comprobado que Rajoy está tan lejos de Reagan y Wojtyła que su carrera política avanza sin dominar el escenario, sin dar bien en pantalla y, qué valor, sin contar con la asistencia de ningún equipo de asesores de imagen que se ocupe de estos asuntos tan menores, mundanos y triviales como asegurarse de que quien da un mensaje a la ciudadanía mira a la cámara en vez de a las musarañas.

Rajoy es un tío valiente. O pretende volver a la vieja y dura política decimonónica en la que la imagen aún no ejercía su implacable tiranía, o es un cachondo que quiere ponérselo difícil a Juan Carlos en su mensaje navideño robándole protagonismo. O quiere salir en los vídeos didácticos mostrando a los estudiantes qué son los movimientos sacádicos oculares, o quiere destrozar a McLuhan evidenciando que el medio no es el mensaje si pasas del medio olímpicamente. Sea como fuere, por Dios, si aún no ha visto el vídeo de Rajoy, póngase a verlo.