03 diciembre 2013

LA TELE SE MUERE


Viernes, 29 de noviembre de 2013. A las 12.19 horas, desconectan Canal Nou. Y muere. Pasa a negro. Va a negro. Funde a negro. En un canal vivo vemos negro si lo emiten. En un canal muerto vemos negro porque no emiten. El negro pasa de ser lo que vemos a ser lo que no vemos. Ahora, en esta noche oscura de los ojos del cuerpo y quién sabe si de los ojos del alma, debemos averiguar qué es lo que se ha muerto.

Opción 1. Cierra la tele de la Comunidad de Valencia. Es algo poco importante que afecta a los valencianos y solo a ellos. Fuera de sus fronteras, no tiene ninguna trascendencia. Allá los valencianos, las empresas que abren o cierran y la gestión que hacen de sus recursos.

Opción 2. Cierra una tele autonómica. Es el inicio de algo relativamente importante que afecta a las comunidades autónomas que tienen tele propia, pero a nadie más. En esas autonomías y, sobre todo, en esas cadenas autonómicas deben estar atentos a lo ocurrido. Por aquello de las barbas de tu vecino y tal. Los demás, tranquilos. En Cantabria no hay tele autonómica y, mira, no pasa nada.

Opción 3. Cierra una tele pública. Es el inicio de algo grande que afecta a todos. Todos somos un poco dueños de una tele pública. Todos tenemos nuestras ideas respecto a su modelo de gestión y al servicio público que queremos. Pero, igual que cerró en Grecia, puede cerrar aquí. La expresión “televisión privada” pasará a ser una redundancia. Le llamaremos simplemente “televisión”.

Opción 4. Cierra una televisión. Es el principio del fin de una era. La tele empieza a ser prescindible. Herida de muerte, no cumplirá los 100 años. Hitler fue la radio. Kennedy fue la tele. El plasma de Rajoy fue una broma pesada al borde del anacronismo. La tele agoniza. Los abuelos de hoy recuerdan el día que llegó el primer televisor a casa. Los de mañana no recordarán el día que se estropeó el último y no fue sustituido por otro. La tele se nos muere. Pasa a negro. Va a negro. Funde a negro.